lunes, octubre 29, 2007

Amigos, estoy en dique seco. Las musas se diluyen entre los pasillos del aeropuerto.

Sí, ya sé…, prometí mi particular sincericidio patrio. No lo he olvidado. Allí están, sin redactarse, dando vueltas entre mis neuronas, volviéndolas a punto de manicomio -más…, si cabe y es posible- y yo sin lexotanil de 6mg o varios diazepan de 10mg. La justicia no existe y Suiza no es el paraíso. Mis sentidos están embotados, en perpetuo agobio, por tanta información. Son versos sueltos, asonantes, párrafos sin sentido, inconexos, en busca, vanamente, de algún tiempo, para ordenarlos mediocremente y presentarlos lo más aceptablemente posible.

Estoy perdido entre tantas fotos, videos, artículos, recortes de periódicos, e-mails, archivos sonoros. Tantos que me hace sentirme en plena recta final de la presentación de un informe para alguna cátedra en la Universidad. Vainas de obseso, complejo de “yo puedo hacerlo” y manía perfeccionista. Al final es un absurdo autoengaño, vulgar y silvestre…, tengo siglos en ello, pero esa es otra historia.

A lo que iba.

Entre lo encontrado, escuchado, visto y leído, me he topado con varias perlas. Entre ellas este maravilloso artículo, escrito, nada más y nada menos, por Aquiles Nazoa. Sirva de abre boca, y para mi enorme ego, como prologo para los que pretendo publicar. Y que Dios, Allāh, Buddha, Brahmā, Vishnú, Shiva, y todos los demás –Santos, Ángeles y Arcángeles todos incluidos-, sean benevolentes con este simple mortal.

Disfruten el artículo y el archivo musical.

Y todo lo mejor para Ustedes.

Los años 20 en el París de un piso

cabre 2

Aquiles Nazoa

Entre esos años finales de la primera Guerra Europea y el vuelo de Lindbergh sobre el Atlántico en 1927, nuestra Caracas es como una pequeña caja de resonancias a la que llegan con cierto retardo, pero con el encanto de una música nueva, las vibraciones de un mundo que adquiría una expresión remozada, bajo la acción rejuvenecedora de las primeras hojillas Gillette. Fue muy lento el proceso de acomodación de la ciudad a los nuevos modos de vivir que le imponía su creciente invasión por las innovaciones estéticas y tecnológicas del siglo XX. Aunque los automóviles habían venido adueñándose de sus calles desde 1907, ya en 1912 los caraqueños habían visto aterrizar en el Hipódromo de El Paraíso el aeroplano de Boland, no parecía Caracas muy presurosa por incorporarse al ritmo acelerado en que se anunciaban los nuevos tiempos. Todavía en 1922 muchas señoritas caraqueñas calzaban botines adornados con lazos, y realzado su aire de inocencia por la cinta azul pálido que les ceñía la cabeza, recogida la cabellera en peinado de piñata que se socorría con abundancia de horquillas, vestían aún las angélicas batas de la moda “princesa”, popularizada desde el 1900 por las bellezas arquetípicas de las tarjetas postales. Y en pleno 1927, cuando culminaba en su momento más frenético el gran estremecimiento mundial de los “años locos” se continuaban viendo en Caracas caballeros que asistían a las retretas de la Plaza Bolívar con pimpante bombín y ribeteados paltó-levitas, como en los buenos tiempos de doctor Rojas Paúl. La afición al cinematógrafo, que despertaba en aquellos tiempos, estimulada por la aparición de grandes estrellas como Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks, John Gilbert o Rodolfo Valentino, no había logrado desplazar el viejo gusto de los caraqueños por las buenas temporadas de género chico en el Nacional, ni su caballeresca devoción por las coupletistas y tonadilleras españolas, que aún en plena efervescencia del charleston siguieron deleitándoles con sus anticuados repertorios de “Es mi Hombre” y el pasodoble “La Hija del Carcelero”. En 1922 se terminó la pavimentación de la carretera de La Guaira y se pusieron de moda las excursiones automovilísticas a Macuto; pero el espíritu de belle epoque dominante en la atmósfera de la ciudad, sobrevivía en la preferencia de los caraqueños parranderos por los coches de caballos para correr en las noches sus jubilosos truenos, o en el cuadro de las engalanadas familias que los domingos concurrían con sus niños a la retreta matinal de la Plaza Bolívar, para luego llevárselos en un ensoñado paseo de jardines en el tranvía de El Paraíso. Otros preferían el de El Valle que les ofrecía en el camino la emoción de un túnel, o la ruta de Sabana Grande para la que partía desde la estación Central la estampa absolutamente fantástica de un tranvía de dos pisos.


En sus gustos y en muchas de sus costumbres, estacionaria en su afrancesamiento de viejo estilo, Caracas seguía siendo el “París de un piso” con que la había comparado Eleroy Curtis en 1895. “La Glaciere” y “La India”, con sus salones para familias, adornados con grandes espejos franceses, eran como los templos de la chismografía social, donde los literatos pontificaban en torno a unos pumpás de cerveza que parecían columnas talladas en cristal de roca, y las damas fulgían como joyas antiguas en los lujosos colores de sus modas Tutankamen. Los deslumbrantes tesoros descubiertos en 1922 por Howard Carter al excavar en el valle del Nilo la tumba del romántico faraón niño, habían difundido por todo el mundo la magnificencia y decoratividad minuciosa de aquel estilo funerario de hacía tres mil años, dando lugar –en ese lustro confuso del 20 al 25- a una curiosa estética mezclada de art noveau y egiptología, que invadió desde las formas planas de los vestidos femeninos, hasta el linealismo estereométrico de los muebles y los frascos de perfume. De las lujosas jardinerías en piedras preciosas representadas en los pintapajantes y pectorales de Tutankamen, con sus hieráticos animales vaciados en alveólos de oro y polícromas pastas de vidrio, salieron los temas egipcios que decoraban las telas importadas por la Compañía Francesa en 1925 para las mujeres de Caracas. Y los colores eran –como los de las taraceadas policromías que adornaban el trono eclesiástico del faraón y sus cajas de ungüentos-, el oro rojo y el alabastro, el azul turquesa de los nemsets, el castaño y marfil de las taraceas, el ópalo misterioso de los escarabeos sagrados. Sinónimo de excelsitud del gusto, todo lo que después se significó por la sucia palabra “pepiado”, se traducía entonces para los caraqueños por la palabra Tutankamen.


En 1926 ya las mujeres de Caracas habían adoptado definitivamente la moda de la falda corta y el talle bajo, así como las medias de seda color carne, y las ceñidísimas zapatillas con tacón de cinturita que dejaban todo el pie a la vista. Cuando cruzaban las piernas podían vérseles con facilidad unas adornadísimas y rizadas ligas que se parecían vagamente a los dulces de pasta de la Panadería de Solís, y adoptando una actitud sofisticada que habían aprendido en las películas de Greta Garbo fumaban públicamente en unas finas boquillas, largas como batutas de marfil. Querían ser como el resumen de los distintos especímenes en que el cine definía la tipología de la mujer moderna: eran audaces y dinámicas como Perla White, enigmáticas y un poco sombrías como Pola Negri, simpáticas y traviesas como Mary Pickford, y le imitaban a Clara Bow su maquillaje de ojos encarbonados y boca en forma de corazón. De las manos afeminadas de los peluqueros para señoras del recién inaugurado Salón Dorsay en la esquina de Las Madrices, salían luciendo el audaz corte marimacho de pelo “a la garconne” que había tomado su nombre de la desacreditada novela de Víctor Margarite, y a la salida de las vespertinas elegantes en el Rívoli o en el Rialto, se iban a las tardes danzantes del Tea Room Avila, donde se desgonzaban bailando charleston y shimmy.


El sentido del trópico y del deporte que despertaban en esos años, se manifestaba en la preferencia de los hombres por el saco tachonado a la espalda, los zapatos de balatá y el sombrero de pajilla, todo ello armonizado con camisa rayada de cuello corto y corbata tejida y angosta al estilo “mecha de lámpara”, que se sujetaba con pisacorbata en forma de aeroplanito de raqueta de tenis. La tela masculina en boga era un paño liviano y picante cuyo nombre norteamericano de Palm Beach sincopó el habla de los caraqueños en la palabra pambiche. El peinado de los hombres –simplificación de la flor de parcha novecentista-, era de raya al medio, muy alisado con la gomina que se había puesto de moda, al estilo de Valentino en la película Cobra, responsable también de las patillas en corte de piquito que en aquellos años estuvieron igualmente en boga. Las noches en que a los empambichados novios les tocaba visitar a su prometida, le llevaban un paquete de pastas finas de la panadería de Las Gradillas o de Solís, o un cuarto de kilo de helado de los que despachaba La Francia en sus afamadas cajitas a domicilio. También se regalaban los voluminosos caramelos en palito llamados “bolas americanas”, y unos dulces de procedencia francesa conocidos como “carlotas rusas”, especie de variante comestible del Jabón de Reuter, hechos de una materia esponjosa, liviana y perfumada con textura de anime, que había que comer muy poco a poco para evitar la asfixia.


Aunque el medio favorito de transporte público siguió siendo por mucho tiempo el tranvía, ya desde 1924 habían empezado a aparecer en las calles de Caracas las primeras líneas de autobuses. A continuación de la línea para La Pastora, en 1926 se estableció la ruta de Antímano, servida por un enorme carromato de color pizarra, provisto en la parte de atrás de una plataforma en la que los pasajeros de pie viajaban como en un kiosko. A causa de su funerario aspecto fue popularmente bautizado como “La Pantera Negra”, nombre que sin el adjetivo se generalizó después para todos los autobuses ¡Ahí viene la Pantera! El elemento de competencia que empezaban a significar para los lentísimos tranvías, se expresaba en las provocativas cancioncitas con que los colectores del autobús invitaban a los pasajeros a subir en el vehículo, poniéndole siempre la música de “El manisero” : Señorita no se monte en morrocoy,/Palo Grande y 19 y ya me voy.


Contra la realidad cruel de una dictadura que sumada a su antecesora, la de Castro, ya llevaba casi 20 años en el poder, la ciudad había movilizado hacía ya tiempo esos pobres recursos de sobrevivencia espiritual que se llaman el ingenio, el humour, el esprit colectivo. En el centro mismo de la capital se pudrían en vida los presos del gomecismo o morían en el tormento; pero a pocas cuadras de aquel lugar de horrores, junto a los afamados sorbetes de La Francia o La India, las pláticas orbitaban entre el reciente estreno en el Teatro Princesa de la comiquísima película Fatty en el Garage, el concurso organizado por una revista social para elegir entre las elegantes choferesas de Caracas, a la próxima Reina del Volante. Los periódicos, domesticados por la dictadura, cultivaban cuidadosamente el ocio mental de sus lectores, y las largas tiradas de prosa trivial en que algún croniqueur europeo narraban por enésima vez los últimos momentos de Mata Hari, o cómo perdió la pierna la gran Sarah Bernhardt, alternaban con las noticias en que el Teatro Ayacucho anunciaba la suntuosa inauguración de sus vespertinas llamadas Flores del Avila, o con inocentes concursos en que se proponía adivinar para qué sirven los dos botones posteriores del paltó-levita, o con cartas abiertas como la que en 1922 publicaban varias señoritas en El Nuevo Diario: “Señor cronista de El Nuevo Diario. Presente. Nosotras, varias señoritas de esta culta capital, nos dirigimos a usted con el propósito de exigirle nos haga el favor por medio de su importante diario, de exigirle al maestro don Pedro Elías Gutiérrez repita en la retreta del próximo jueves el paso doble “Las Coristas” y el vals “Sanidad Nacional” que tanto han gustado en esta capital”.





Fragmento tomado del ensayo “La Caracas de los años 20” (Concejo Municipal de Caracas, 1977)
NOTA:
Tema musical: Dama Antañona de Francisco de Paula Aguirre, con el maravilloso arreglo de, quién más, Aldemaro Romero. Cuántas de nuestras madres y abuelas lo bailaron en su fiesta de Quince años?

25 Comments:

Blogger Protheus said...

Estás empeñado en sacar a este Nosferatu de su lujoso sarcófago... Y lo estás logrando.
No es justo que traigas a mi mente recuerdos como la lectura de Aquiles Nazoa a escondidas del padre Panciera (quien disfrutaba su lectura como nadie, pero en público lo censuraba por ateo y obsceno), la burda parodia teatral que hice en Los Teques, durante la Mariápolis, del "Sainete de Astrakán..." de Nazoa y, finalmente, los quince años de mi hermana mayor al son de Dama Antañona.
Es demasiado...

lunes, octubre 29, 2007 1:57:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

El placer y el honor es mío, querido amigo.

Gracias por salir de tu particular Olimpo y visitar a este, franciscanamente hablando, humilde Hechicero..., mil gracias.

Todo lo mejor para ti.

PS: El padre Panciera…, eso SÍ es un cadáver. Me llevas, sin aviso ni protesto, a pasillos largos, entre columnas verdes, y tardes de brisa enredándose en las hojas de los árboles…, te acuerdas? Me imagino que es tu particular venganza, no?

lunes, octubre 29, 2007 2:17:00 p. m.  
Blogger IMAGINA said...

Silmariat:

Voy a llorar aunque la causa no la doy por segura.
Puede ser por la nostalgia que me produce el relato -nostalgia ilegítima pues se trata de llorar por una Caracas que no conocí ni por referencia-.

También podría ser por el recuerdo de Aquiles Nazoa, tan preciso, tan culto y tan genuinamente tierno.

Quizás el atragantamiento se deba a lo bien escrito que está el relato...
Sea lo que sea, esta lectura me deja una sensación de pérdida brutal.

Te dejo un gran abrazo y la promesa de volver, volver, volver...

lunes, octubre 29, 2007 3:19:00 p. m.  
Blogger Waiting for Godot said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

lunes, octubre 29, 2007 9:21:00 p. m.  
Blogger tumejoramig@ said...

Es precioso leer a Aquiles Nazoa, el prohibitivo en mi época escolar de colegio de monjas! Ni su nombre era mencionable, quizá por ello era tan fácil de leer, porque lo prohibido tiene su encanto, y él, mago de las palabras, encantaba con sus relatos, como lo haces tu hoy en tus post.

Pero es preciso para mí saber si esta serie de sincericidios va a fecharse desde aquellos años veinte, porque entonces si que no me enteraré de nada!! jeje. Es broma querido hechicero. Será un lujo para mí poder aprender un poco más de la historia de mi pais a través de tus relatos, así que espero que pronto tus musas recuperen su sitio, que las ideas se acomoden a gusto entre tus dedos, y que fluyan las palabras tan grandiosamente como me tienes acostumbrada.

Dama Antañona, quien no ha vivido algún momento mágico con sus notas?

Una vez más mi antiguo hechicero ha hecho honor a su nombre y me ha regalado un hechizo de sonrisas de una nostalgia que no me pertenece, pero que me apasiona.

Un beso enorme Silmariat, o mejor mil.

lunes, octubre 29, 2007 11:37:00 p. m.  
Blogger WebON said...

Leyendo al excelentísimo Aquiles me pregunto que hubiera sido si en la educación primaria y secundaria en Venezuela, en lugar de darnos aburridos textos sin emoción sobre la historia venezolana nos hubieran alimentado con este tipo de escritos?

No es dificil hablar de la perspectiva Venezolano estando en otro país, llevo varios años intentando lo mismo, sobre todo cuando te encuentras tantas nacionalidades que de una u otra manera solo vociferan y apoyan lo que vagamente han escuchado en algún noticiero.

martes, octubre 30, 2007 1:42:00 p. m.  
Blogger Alleta said...

Dios si esto sirve de prologo a lo que vas a escribir, que Dios nos agarre confesaos'!!!
Excelente!!!

martes, octubre 30, 2007 3:41:00 p. m.  
Blogger 3rn3st0 said...

Parecerá extraño, pero disfruté más del comentario de Protheus y tu respuesta que del post propiamente.

Me ubiqué en un lugar que no conocí y en situaciones que no viví.

Saludos desde Guanare :-)

PD: Seguiremos esperando tu confesión. :-)

martes, octubre 30, 2007 5:30:00 p. m.  
Blogger Waipu Carolina said...

Qué bello! Amo Aquiles Nazoa! Trabajé 5 años en el Colegio Aquiles Nazoa de Santa Mónica y te imaginarás que siempre hacíamos carteleras, obras de teatro y para de contar sobre este poeta y humorista. Un tipo genial de verdad!
Que amo a su Caracas!

La amistad es el invento más bello del Hombre...Aquiles Nazoa

miércoles, octubre 31, 2007 7:30:00 a. m.  
Blogger Mireya said...

A mi si me gustaron tus palabras , tu estilo, reconozco la sensación de dispersión, voragine y desorientación que describis,otro día con más tiempo volveré a leer el artículo,saludos

miércoles, octubre 31, 2007 2:39:00 p. m.  
Blogger Cesar Vo said...

Estimado Amigo,

Me parece tan interesante nuestra ciudad en 2007, asi como le parecía al maestro Nazoa. No sé, quizás sea algo de ritmo de armonía, del Ávila o tal vez de la magía.

Contradictoriamente a pesar de nuestro desastre, la ciudad despierta cada mañana con un optimismo desafiante, sabio y contagioso. Que bueno haber leído esta reseña, porque ahora entiendo que no es casual sino histórico el embrujo de Caracas con algunas personas.

Tanto embrujo tiene, que me hizo escribir esto hace algunas..mi Liar.

Eres así, promiscua
y quizás sea eso lo que más me gusta de ti.

Eres así, impredecible
pero eso, al final de todo, era de esperarse.

Así eres, encantadora
y muy a mi pesar, no soy el único quien lo dice.

Eres a veces insoportable
y descubro que caminar tu cuerpo es el mejor modo de sobrellevarnos.

Aquí estas, siempre conmigo
aún cuando yo no esté contigo.

Me entiendes, y haces que cada día me aprenda gracias a tu solidaria compañía.

Nuestra complicidad, es como la de una noche y un amanecer inesperado.

Me enseñas que siempre puedo descubrir algo de ti, si me empeño en mirarte con aquellos ojos que me he inventado para verte.

Sabes cada uno de mis secretos, y yo, sólo alguno de los tuyos.

Eres así mujer, desafiante, egoísta e irresistible.

Sucumbe mi voluntad contigo.

Me llevas por donde quieres, pero inexplicablemente siempre llego donde quiero ir.

He logrado entender que tus hormonas son tan irreverentes como el clima.

Así eres, mujer de humores tropicales, de razones infantiles y regalos surrealistas.

Así eres tú para mí. Eres, mi Liar necesario.

Un Abrazo,
CV

miércoles, octubre 31, 2007 9:13:00 p. m.  
Anonymous Mil Orillas said...

Habla dividido, como signo de los tiempos...
En un texto de lo bueno...
En otro de lo malo....

Ponte en ello ya...que tengo muchas ganas de leerte...

Si me hubieras echado los cuentos a viva voz....pero no...ahora tiene que ser por escrito...y prontito que tengo hambre de tus letras!

besitos, Silmago!

jueves, noviembre 01, 2007 12:39:00 p. m.  
Blogger Wari said...

En mi biblioteca tengo "Humor y Amor" de Aquiles Nazoa, (me lo traje robado de casa de mi mamá, creo que ella todavía no lo ha notado) otro de los tantos que me recuerdan mis años mozos.
Estoy esperando que "desembuches".......


Hasta luego, Sr. "Palito Mantequillero" ;P

jueves, noviembre 01, 2007 9:15:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Gracias, chico, por el artículo y por esas notas que se me antojaban nostálgicas (a mí, que me gusta la música triste), pero se tornaron en baile ensoñador.
Respecto a la crónica de viaje que piensas debernos... creo que en tus palabras nos has contado mucho más de lo que crees. Yo, en todo caso, he llegado a tener la impresión de saber cómo te sientes.
Te me cuidas.
Un abrazo de la centinela dormida.

jueves, noviembre 01, 2007 11:33:00 p. m.  
Blogger Azul... said...

Antes que nada: ¡¡¡bienvenido, se te extrañó mucho!!!

El artículo una joya, la música un sueño, siempre me ha conmovido hasta los huesos escuchar la Dama Antañona...

Sobre tu comentario de Isabel Allende, cierto, todos sus libros tienen LA frase... Hoy, por esas causalidades de la vida, me han traído el último que ha escrito, "La suma de los días", seguramente verás por Azules LA frase de este, seguro que la tiene :)

300 besotes!

sábado, noviembre 03, 2007 12:28:00 a. m.  
Blogger Azul... said...

PD) Acuérdate de que lo perfecto es enemigo de lo bueno... :)

sábado, noviembre 03, 2007 12:28:00 a. m.  
Blogger Calle Quimera said...

Suena muy prometedor eso de los "sincericidios", y más aún con semejante artículo como aperetivo.

Estaremos pendientes.

Besos de los dos componentes de nuestra calle.

sábado, noviembre 03, 2007 12:38:00 a. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

sábado, noviembre 03, 2007 1:43:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

IMAGINA :
Qué puedo comentarte, que tú no sepas.
Siempre he tenido una divina y maravillosa discusión, por lo nutritiva, con Mi amada Emperatriz China, ella se empeña en lo de “Ningún pasado fue mejor…”, se sobra razón . Mi problema con esa frase es la siguiente. Si teníamos tantas maravillosas posibilidades, por qué estamos así. En qué momento nos equivocamos. Nos equivocamos? Siempre hemos sido así? Hemos vivido un espejismo? Estamos soñando? Nos merecemos este sueño?
Ese, amiga es mi problema y espero, algún día entenderlo, entenderme.


Waiting for Godot :
Es increíble conocerte y saber todo lo que puede venir después.

Besos Mi Niña.


tumejoramig@:
Venezuela, como todos los países tiene tantas historias como tantos venezolanos existes o existieron. Cada cual cuenta la fiesta tal y como le fue. Lo interesante es aprender, pues la verdad JAMÁS es.
Las Musas? Realengas ellas son así. Ahora que otoño comienza, les dio por ir de compras y dejándome la tarjeta sin números.


WebON :
Desde que le leí, he estado meditando. Allá, cuando entré en aquel colegio de Padre Carlos, leíamos un librito caduco, como perdido en el tiempo. Esa otra Venezuela y se estilaba lo del “Buenos días”, “Con permiso”, Disculpe” y del “Gracias”. Esas cosas de viejo.
El nombre del librito: Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre. Un ladrillo, pues, como su largo título.
Eran otros tiempos, era otra realidad, era otro país. La gente, hasta sonreía.
Sobre la perspectiva…, no soy original y le pregunto: Ha escuchado el bolerito aquel que dice “A mi me pasa…, lo mismo que a Usted?”
La desolación, amigo WebON, puede ser mortal.


Alleta :
Las mediocres operas, siempre comienzan con una obertura que quita el aliento. Mi opereta…, te lo juro, va por ese camino.


3rn3st0 :
Yo también.
Ese extraño cometa, llamado Photheus, suele despertar evocaciones y una sonrisita, tipo Monalisa con barba de unos días, en mi caso.


Waipu Carolina :
Completamente de acuerdo con Usted.


Mireya :
Vuelva cuando desee, las puertas siempre están abiertas.


Cesar Vo:
Tú y tus vainas…, sabes lo que pienso de la forma cómo escribes.

“Así eres, mujer de humores tropicales, de razones infantiles y regalos surrealistas.

Así eres tú para mí. Eres, mi Liar necesario.”

Puedo comentar algo después de semejante belleza?


Mil Orillas, Mi Doña Coqueta :
Prometo hacerme presente, en vivo y directo. Para agobio de tus neuronas y felicidad de mis ojos.
Silmago? Me gusta, mi EGO está de fin de año.


Wari, Ña Güarry :
Sobre mi “Sincericidio”…, la lengua -en este caso los dedos- son el castigo del cuerpo. Yo mEssssmo me puse la soga al cuello.
Una aclaratoria…, nunca jugué “Palito Mantequillero”, ya era mayorcito cuando estaba de moda. En mis tiempos era “Súbete a la mata, pues el Tiranosaurio te devora.” de niño y “Caza y captura de Mamut” ya de grandecito.


Anónimo de Centinela Dormida :
Creo que nos debemos, ya, unos cuantos lagos de café…, aunque un vinito tintísimo -con este endemoniado frío- sería hasta mejor, no?


Azul... :
El sol, lo más cercano a la perfección, adorado desde que el tiempo es tiempo. Dios de no-sé-cuántas civilizaciones…, tiene manchas.
Qué puede pretender un hechicero y, para más INRI, antiguo.
Espero la frase.

Calle Quimera :
El fulano “Sincericidio”…, una loza, del tamaño del universo. Sísifo me dejó su trabajo, por un momentito -iba al baño- y desde hace unos años le estoy esperando. Los dioses son así…, y ni les cuento lo de las musas. Escurridizas las niñas.


Gracias, es todo un placer verles por aquí y ya saben…

Todo, pero todo lo mejor para Ustedes.

sábado, noviembre 03, 2007 1:45:00 p. m.  
Blogger Jack D' Nottingham said...

Es un verdadero placer haber leído este blog, me lleva a gloriosos pasillos de relajación en mi psiquis caraqueña y sobre todo al escuchar de fondo musical a esa Dama Antañona que tanto me evoca a mi niñez.

sábado, noviembre 03, 2007 3:39:00 p. m.  
Blogger RomRod said...

Increíble que el amigo Protheus haya salido de su largo letargo gracias a tu magia combinada un poco con nuestro ruiseñor de Catuche y su maravillosa prosa. Siendo que viví en la Caracas de finales de los sesenta y comienzos de los setenta algo recuerdo de los restos de esa ciudad mágica que nos cuenta Aquiles. Además, él fue amigo de uno de mis tíos y en mi casa siempre hubo como una especie de admiración profunda por todo lo que él hacía y escribía. Sus "cosas más sencillas" eran como tradición casi religiosa en casa. Lástima que parece que esos videos del canal cinco se perdieron. Voy a ver si un día de estos escribo todos esos recuerdos.

Bueno, es sábado y sigo acá viendo a ver que reparo. Abrazos.

sábado, noviembre 03, 2007 6:55:00 p. m.  
Blogger Oswaldo Aiffil said...

Hola Silmariat! Nostalgia es lo que queda después de leer ese "fragmento", que es casi un libro entero.
Estoy como todos, esperando que "desembuche", no se sienta presionado, poco a poco...un abrazo!

domingo, noviembre 04, 2007 3:07:00 p. m.  
Blogger IMAGINA said...

Fuera de contexto:
Cada vez que hago la visita Caracas/Valencia y viceversa me quedo muda ante la copa de los árboles. los samanes de Venezuela son imposibles.
Uno tiene la impresión de que alguna vez hubo gente que vivió allí.
Un abrazo,

martes, noviembre 06, 2007 4:30:00 p. m.  
Blogger IMAGINA said...

Me quedé viendo el cuadro Silmariat y de prontó me entró un escalofrío.
¿Dejará El Avila de ser así, alguna vez?
Parece mentira que todavía esté intacto.

sábado, noviembre 10, 2007 1:23:00 a. m.  
Blogger Azul... said...

Pasé a dejarte saluditos!

By the way, Imagine, ni de vaina pienses eso, el Avila va a estar ahí por siempre jamás... mis hijas tienen instrucciones expresas de llevar allí mis cenizas si es que no me da tiempo a regresar, así que no inventes!

besotes para los dos!

sábado, noviembre 24, 2007 2:40:00 p. m.  

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