jueves, septiembre 15, 2005

Un poco de nada..., o lo único que quedó de un proyecto de novela.

Siempre se me ha hecho más fácil hablar de las cosas de los demás, mirarles y solucionar sus problemas como quién se enfrenta a un problema aritmético, químico o físico; es como ir al cine y saber, antes que el protagonista, quién fue el ladrón, quién fue el asesino o cualquier detalle que tenga relevancia en el desarrollo de la trama. En fin, es mucho más fácil hablar de los demás y es hasta divertido, sé que no soy nada original, pero quién realmente lo es.
Decía que es mucho más fácil hablar de los demás, claro manteniendo una especie de "Código de Ética", me explico, nunca decir los verdaderos nombres de los involucrados para evitar problemas posteriores. Bueno, al hablar de los demás quizás somos más objetivos. Cuando hablamos de nosotros mismos podemos pecar de poco modestos, nada objetivos, condescendientes y constantemente nos vamos a justificar entre otras cosas. No soy partidario de las autobiografías. Es una ridiculez vociferar a los cuatro vientos:"¡Qué arrecho soy!", me parece una soberana pendejada y cursi por demás.
Buenos..., hablar de otro es más divertido y al hacerlo vamos creando una especie de sexto sentido que capta inmediatamente detalles, miradas, gestos, poses, formas de vida..., cosas que a uno le sería bastante difícil de auto-observarse, a no ser que se viva constantemente frente a un espejo, circunstancia nada práctica y menos cómoda.
Hoy, para variar, voy a hablarles de cuatro amigos, que por extraño que parezca, los conocí en una aburrida fiesta, situación que se torna nada original, si tenemos en cuenta que en la mayoría de las telenovelas brasilera los grandes encuentros son en una fiesta, almuerzo, cine, teatro, librería, funeraria, cementerio, aeropuerto, exposición o lugar público verosímil o inverosímil que éste pueda ser.
Por razones obvias, ya explicadas, los nombres serán cambiados para "proteger a los inocentes", frase copiada textualmente de las películas yanquis del género negro y que pretenden mover cada uno de nuestros sentidos sin ninguna contemplación. Cosa que, en honor a la verdad, no pretendo.
Voy a hablarles de dos mujeres y dos hombres por el mero hecho de estar en oferta creí pertinente hablar de dos parejas. Para facilitarles las cosas, o para complicarlas, voy a esbozar sutilmente cada uno de mis amigos, ellos son:
Migdalia Sánchez: Una mujer realmente interesante, tiene la rara cualidad de amanecer como soprano ligera un lunes y terminar como la propia contralto dramática el viernes en la tarde.
Su profesión: Periodista -vocalizando cada una de las letras, por favor-y de las buenas según parece o por lo menos eso se dice de ella.
Pasará el tiempo y les puedo asegurar que ella terminará su vida, si es que algún día decide morir y culminarla, cubierta de tinta y diciéndole a la muerte que le espere un momento en la redacción mientras que termina la edición del día y/o el guión del próximo especial televisivo. Autosuficiente es su mayor error y defecto.
La otra mujer es Ada, Ada José Núñez Alonso..., ella desafía cualquier definición posible. Hiperquinética, jamás para de hablar, sus expresiones son pendulares; pasa de la ironía más sutil a la caricia más mordaz y al final no sabemos del todo qué carajo trató de decirnos. No quiero decir que no la entendemos, ojo, lo que pasa es que la carajita más de una vez le mueve el piso a cualquiera en un abrir y cerrar de ojos.
Ada es una mujer particular y, contrariamente a lo dicho de Migdalia, de Ada no se sabe que es..., académicamente hablando. Piense Usted en cualquiera profesión de esas que se estudian y luego dan algún papelito con estampilla y sellado por el ministerio y muy difícil que Ada no tendrá algo por el estilo en su curriculum.
No..., no se ría, es en serio. Tal vez exagero un poco, pero esa carajita sabe de todo, todo o en el peor de los casos sabe lo que de verdad es importante saber y se acabó. Con ella ningún tema puede extinguirse así como así. También existen las mutaciones ¿Verdad?
La última vez que supe de ella, es que estaba perdida dentro de un anticuario con moho, humedad y polvo incluido, con la nariz vuelta asco, indiscreción que la hacía ver humana a mis ojos, pero feliz; al saberlo no me extrañó en lo absoluto y si mañana en la mañana me dicen que le dio por raparse la cabeza y meterse a budista o por ser extremista come-candela..., lo creo. Maravillosa mujer sin lugar a dudas.
Helmut Müller..., si ustedes le conocieran quizás podrán entender mi impresión. Es hablar con la National Geography en imagines. Su pinta es de lo más teutón y, que me perdonen los judíos, pero si Adolfo Hitler lo hubiese conocido le hubiera tomado como modelo ario. En verdad su físico es lo de menos, lo realmente impresionante fue verlo bailar cual negro en plantación y, por más tímidos que fueran sus genes, no me explico cómo tal ente bailara así, pues que yo sepa, Wagner jamás escribió un toque de tambor para la fiesta de San Juan Bautista en una playa del litoral venezolano, porque el ritmo se lleva en la sangre, trópico puro, simple y sencillo. Negras sudorosas, cuerpos llenos de lujuria y ojos puyones, calor y trópico..., divino trópico donde el arroz con caraota negras aún es posible sin rollos existenciales ¿Verdad Mandela?
Una vez, sólo una vez dejó su Síndrome Nórdico de Greta Garbo, léase, frío y distante. Esa vez le vi una chispa de luz en su gélida mirada al hablarme, con una soberana pea, de sus sentimientos, de su vida para luego volver a ponerse su mascara impenetrable. Nadie es perfecto.
Hace tiempo que no sé de él. Lastima. Se metió en las frías tripas de un ave de metal rumbo a gélidos horizontes europeos de economizante luz y..., lloró, se le movió su mascara rompiéndose en inverosímiles pedazos, y que aunque todos contribuimos a reconstruir, ya no era la misma y él lo sabía. Ante los ojos de todos se volvió humano, respiraba y jadeaba, tenía que irse irremediablemente para enfrentarse con su vida. Bien sé que no soy bueno cultivando el género epistolar ni gasto dinero en impersonales llamadas transoceánicas que a veces abren heridas.
El cuarto es José Manuel Rivero Antic y no sé cómo describirle con pocas palabras sin parecer duro con él. Enrollado como él sólo, es ese raro ser que al no tener problemas van por la vida buscándolos, es decir, es un accidente buscando donde ocurrir. Pasando por alto ese pequeño detalle, se puede decir que José Manuel es en verdad poco común y mejor compositor dominical, jamás entenderé como es posible que alguien componga tan bien y que los pentagramas se tornen amarillos en la banqueta del piano o en el armario, que al final esos mismos pentagramas se cuelen en la bolsa de la basura o que sirvan para que el perro deje su caca fresca sobre el primer movimiento de alguna obra inconclusa. Un Schubert más de la vida. Nunca lo entenderé.
El día que lo conocí, tenía tremenda nota depresiva, ya ni recuerdo por qué, y se puso a cantar todas y cada una de las canciones de María Grever, desde "Muñequita linda" hasta "Júrame", como los dioses y como nunca he vuelto a oírlas.
Le veo, cuando puedo y llego temprano a casa, a través del televisor y miro su cálida sonrisa decir, mirándome fijamente a los ojos: "Buenas noches señoras y señores. La situación mundial es...", y me es inevitable esbozar una leve sonrisa.
Querida Emperatriz China, otra vez tienes razón, ya es hora de colocarle un QEPD, abrir las ventanas y dejar que el aire fresco se lleve las hojas de aquel otoño.

12 Comments:

Blogger Edén del Vainero Psicosocial. said...

Mi estimado Silmariat:

¿Podría comentarte a través de una poesía?

Como no me puedes responder de inmediato, pues me aventuro, como se aventuró el ave cuando tuvo que volar por vez primera, y luego no se arrepintió.

Ahí va:

JUICIO FINAL
(Blas de Otero)

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estuatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de éstos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardenado de tan alto invento;
plumas de níquel escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi tio. Mi terreno. Campo de aterrizaje de mis ansias. Cielo al revés. Es mi sitio y no lo cambio por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Impetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.

_________

¿Simple y a la vez compleja no?
Como tus amigos, como tú, como yo misma.

Mientras al observar, no sea la soberbia (una de las peores compañías) quien escudriña, la fiesta interior será siempre en paz.

¿Migdalia? Nombre común; muchos nombres comunes; muchos lugares comunes... Pero, esos amigos siempre, todos, con una "pata" con la cual cojear (perdona lo prosaico después de lo poético), pero la vida misma, con todo su sentir y sus querencias, es un ratito de poesía y otro más de grosería misma.

Mejor, no arrepentirse, querer y sonreir, para así tratar de alargar esos poéticos instantes...

Curioso post, profundo texto.

Besitos.

jueves, septiembre 15, 2005 3:22:00 a. m.  
Blogger protheus said...

A veces me parece que exorcisas viejos demonios con un ademán elegante, a lo Mousset. Trato de leerte entre líneas, dejando el abrigo y el sombrero de cuanto he conocido, detrás de la puerta. No puedo. Hay tanto de mí que no puedo arrancar, como una piel de sapa que asfixia y fascina. No hay dolor, no remordimientos, no arrepentimiento, solo la inmensa sensación que pierdo el paso en un baile que siento pero no conozco, y el giro hace que caiga dentro de mí mismo, como se zambulle un ave en el mar, no se sabe si buscando alimento o la emoción de estar vivo, y nada más. Por ello tengo el brazo tenso y el rostro relajado, como una estatua de Bologna retando a Florencia. Ya superé todos mis fantasmas, han quedado atrás cuales sombras cuando se camina de frente al Sol. Nada me debo, nada debo. Toda la felicidad se vino conmigo un día de miedo y llanto, y sacó a esos dos impostores de mi vida, para siempre.

jueves, septiembre 15, 2005 5:56:00 a. m.  
Blogger Miss X said...

Hola Silmariat... Hace catorce días me enviaste una invitación a visitar tu blog... y sólo hoy revisé mi cuenta de correo "X". Me ha gustado todo lo que he leido... pero aún no lo he leido todo... por lo que comenzaré a postear cuando me sienta cómoda y te conozca un poco más. Me encamoré de Quack (los chefs me matan) y me intriga la Emperatriz China...
Saludos desde la sombra de mi antifaz!

jueves, septiembre 15, 2005 6:58:00 a. m.  
Anonymous EBE said...

.....

jueves, septiembre 15, 2005 10:47:00 a. m.  
Anonymous LACARCOMA said...

Parafraseando a un "viejo" amigo: "La vida, me ha enseñado, que no sólo te da un "tobazo de agua fría", si no que, también, te da con el tobo.
A veces uno despierta del sueño de una forma súbita, por más que se vuelva a cerrar los ojos e intentemos dormir, el sueño no es el mismo.
Todo lo mejor para ti"
PD1:Se lo dije Sr. Hechicero, el sueño aunque distinto...PUEDE SER MEJOR...
PD2: Sólo escribió el perfil de los "protagonistas", ahora es que falta...., debe buscar lápices de colores, "tinta china", carboncillo, y demás enseres para explorar la trama, los pasajes largos y profundos, los recobecos, los sube y baja...y Uds, fieles lectores y admiradores de SS preparen los pañuelos, las cotufas, las almohadas, el equipo ligero (snokel, chapaletas y mascareta), la cuerda para hacer rapel, los paracaidas y NO TENGAN MIEDO o si, tengan un poco de miedo -pero que no los paralice- y sumérjanse en esas arenas movedizas....

jueves, septiembre 15, 2005 11:01:00 a. m.  
Blogger Mar said...

Me ha dejado impresionada la manera de describir a esas cuatro personas.
Realmente eres genial escribiendo.
Seguiré visitándote, porque es como viajar, tan solo con tus palabras!!

jueves, septiembre 15, 2005 12:17:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Amiga carcoma:
Lo que escribí era el inicio de una novela, mi tesis en la Universidad.
Pero se me perdió.
Un amigo de lo ajeno se llevó mi maletín en el anciano Nuevo Circo. Así como así, “…ahora lo vez, ahora no lo vez”. Me quedé sin ropa y sin mis 468 páginas, manuscritas, con mi mejor letra, y que nunca pude pasar a doble espacio.
Lloré, no.
Sentí un inconmensurable dolor.
Dolor e impotencia al constatar que ellos (Migdalia, Ada, Helmut y José Manuel) terminarían irremediablemente en un pote de basura, después de tanto esfuerzo por vivir.
Pero la vida es así.
He querido volver a retomarla, pero las circunstancias son completamente distintas. Usted sabe que al pasar los años, se pierde inocencia y se tiene arrugas en el alma. Quizás esa perdida de inocencia y esas arrugas en el alma me ayuden a abordar otros tópicos, otras historias, otros sueños. Pero “Tata y sus otros Tatos” se perdió para siempre y, aunque terriblemente aun me duela, no puedo hacer nada.
Una vez más, mi amada Emperatriz China, tiene razón, innumerable veces me dijo que olvidara esa historia. “Lo mejor es lo que pasa, joven escribidor”. Hoy tengo que darle la razón, además, por algo es la GRAN Emperatriz China.

Todo lo mejor para Usted.

jueves, septiembre 15, 2005 1:21:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Amiga mar:
Gracias por tus comentarios. Abono para mis plantas, abono para mi alma.

Todo lo mejor para ti

jueves, septiembre 15, 2005 1:23:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Amiga del Vainero:
Qué vainero, no?

Todo lo mejor para ti

jueves, septiembre 15, 2005 1:24:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Photheus:
Muchas olas nos unen y nos desunen.
Pero seguimos en el mismo mar y viendo el mismo horizonte.
Me fascina la esgrima verbal, mis sinapsis se vuelven locas de regocijo. Es un placer encontrarte por aquí.
Y sabes que no me es fácil decirlo –por lo de las olas que nos desunen-.
Genio y figura, hasta el más allá.

Todo lo mejor para ti, siempre.

PS: Te debo una cena, yo cocino y tú traes el vino, y en cuestión de vino soy TERRIBLEMENTE exigente.

jueves, septiembre 15, 2005 1:32:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Señorita equis:
Gracias por la visita.
Quack está volando, perdón, desplazándose de placer y burlándose de Ganso –ellos siempre están así-.
Y La Emperatriz China arreglando, como es habitual en ella, los problemas y vicisitudes del Imperio. Le daré saludos de tu parte.

Todo lo mejor para ti.

jueves, septiembre 15, 2005 1:46:00 p. m.  
Blogger protheus said...

Silmariat: no, no es esgrima verbal. Recuerda que Protheus es benéfico, en sentido estricto. Intento estimularte a "soltar la lengua", jaja.
De muchachos, en ese colegio harrypotteresco donde estudiamos, en el cual la magia se me hace corta hoy día, nuestras diferencias eran insalvables. He crecido, y nos unen más cosas que las que pudieran desunirnos. La poesía, la música, el destierro de lo mundano y sus antivalores. Ya no soy Nemo en el Nautilus viviendo mi felicidad de sueños privados.
Lo del vino... Olvida el blanco, que es para echarlo a las comidas. El rosado, para hacer Pato Frío, la bebida de mi familia. Pero el tinto...¡Ah!
Luigi Bosca, Merlot, de Argentina. Un Boujolau Nouvo, en Noviembre. Un Chateau Neuff Du Papa... (Disculpa mis horrores ortográficos en francés, lengua que no domino)... Esos son vinos de verdad. Lo ideal es una cata, con pan de por medio. En honor a mis 3 sobrinos residiendo en España, podría transarme por un Marqués de Cáceres.
Lástima que aquí no he conseguido algo por lo cual muero: esas copas de borde filoso y cristal cantarino, con el tallo hueco que, al llenarlo, da la dosis exacta de vino y hasta puedes acostar la copa sin derramar el néctar.
RR.

jueves, septiembre 15, 2005 5:46:00 p. m.  

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