jueves, septiembre 08, 2005



Sedosa piel envuelta en negra seda, esbelto cuello de gacela, ojos nácar y topacio verde-amarillo.
Te vi y opacaste todo el entorno, ya no había gente, pasos ni ruido, todo se cubrió de tenue bruma por donde caminabas, desafiando a la vida y a las baldosas verdes como tus ojos.
Me acerqué, no me vistes..., respiré de tu aroma, de tu aire, me volví viento que llega rozando tus manos, tus uñas rojo perfecto, tu endrino cabello y tu boca.
Marejada roja que humedece arenas yermas dejándoles ese extraño sabor a ganas por llenar que se tornan lejanas convirtiéndose en armas asesinas sin víctimas.
Te observé y mi mirada se convirtió en manos, en dedos recorriendo tu cuerpo, tu piel, tu ser palmo a palmo; conociendo texturas, suavidades, entradas y salidas.
Conté desde mi atalaya lunares, cabellos y pecas.
Toqué a mí antojo tus labios, párpados; sentí gestos, conté tus suaves líneas alrededor de tus ojos y en los nudillos de tus dedos.
Cerré los ojos y respiré profundo embriagado por tus aromas de selva...
Perdí entorno, mandé todo al demonio, apreté más mis párpados y me lancé al abismo, me dejé llevar por el torrente de tu mirada, rompí vestiduras, deje tu carne libre, desnuda de toda atadura mientras se oía el rumor sordo de los gritos de la gente.
Te vi allí, observé maravillado a la maravilla de tu piel desnuda frente a mí y no hubo palabras, sólo una mirada eterna...
Me acerqué más a ti y fui tomando sorbo a sorbo el licor de tu hombro, de tu espalda, me embriague de tus humores, lamí tus sabores, uno a uno y lentamente. El mundo ya ni existía, fuimos fabricando uno nuevo de dedos, quejidos, susurros, besos, abrazos...
Bese tus cabellos, me hice caracol marino en ellos..., mordí tus redondeces bajando lentamente por tu espalda, saboreando cada parte de ti..., más abajo, más lentamente.
Cubrí con un beso grande tu primera cicatriz y sentí el trémolo movimiento de tu piel..., hundí mis dedos que se hicieron garras por el temor de perderte.
Levanté la vista y me introduje por primera vez realmente en tus pupilas y en ese dejo de sonrisa de Venus frente al espejo de Velásquez. Comenzamos a danzar casi sin movernos en ese va y ven del sí y no forzador de realidades haciendo círculos, círculos y más y más círculos concéntricos. No abrazamos, al fin pude abrazarte sentí tu roce y el aleteo de tus pestañas en mis mejillas.
__Hazlo de nuevo.-Dijiste queda y sutilmente.
Yo..., yo obedecí casi por instinto.
Sedosa piel de marfil que deshojo uno a uno sus pétalos de encajes descubriendo piel, pecas y lunares..., sistemas solares, galaxias y unos hoyos negros de placer.
Y baje más abajo...
Y baje más abajo entre dos columnas.
Me volví fiera hambrienta de ti. Fui sintiendo marejadas y tormentas de líquido espeso sobre mí, rico y extraño cosquilleo en mi pelvis dentro de ti, más allá..., sonrisa hambrienta..., daga que te muestro..., sonrisa satisfecha..., ronroneo y suspiro..., sonrisa en tus ojos..., deseo en los míos, entorno de ojos semicerrados..., movimiento de cuellos en semicírculos..., miradas que dicen todo..., sudor que llega a cubrir barnizando..., líquido que se derrama..., carcajada que muestra dientes y se hace muda y dice tanto con sonido de estrepitante desparpajo.
Temblor de piernas y manos que comienzan a enredarse haciendo nudos con los dedos, manos que comienzan a hablar y brazos que se convierten en cadenas que aprietan para no dejar escapar ni el poco aire que queda entre tu cuerpo y el mío..., perfecta sincronización de va y ven marino, jadeo, silencio y temblor...
Palabras que vuelan al viento y que son calladas por besos profundos, mareas rosadas que inundan cavernas hambrientas que nunca llegan a llenarse y que al contrario aumenta su hambre ya infinita.
Sentí tus uñas clavarse en mi espalda desgarrando mi alma y no dije nada, tan sólo me limité ver desde el balcón las cimas de tus redondeces acunándome en ellas volviéndome niño, volví a ver el negro de tu pelo, el rosado de tus labios, tu perfecta nariz, el olor de tus intimidades y morderte el cuello.
Sentí volar en ti, surque tu rosa de los vientos y...
...y desperté.
Tú..., tú ya no estabas y comprendí que todo fue una mala pasada de mi mente. No tuve más remedio que tatuarme una sonrisa grande como sombrero, respirar profundo y aguantar la carga intimista que se alojaba entre mis piernas sin contar el par de volcanes que se fueron convirtiéndose mis ojeras...
Estar sólo es peligroso y más cuando de improviso se nos presenta a las tantas de la tarde, en una estación del metro, semejante obra de arte caminando frente a nosotros y no tenemos otro remedio que fantasear para luego terminar diciendo entre jocoso y serio aguantando las caras de desconcierto de la gente:
__¿Qué vaina tan buena? ¿Verdad Salomón?
Caracas, miércoles 27 de junio de 1990.
Desempolvando mis escritos.

5 Comments:

Anonymous LACARCOMA said...

.....para corolario del ciudadano común era justo y necesario el duchazo de AGUA HELADA!!!; sin embargo,supongo y/o sospecho que ....

jueves, septiembre 08, 2005 5:30:00 a. m.  
Anonymous LACARCOMA said...

MEJOR DICHO, pienso que este relato merecía otro final.... menos prosaico...

jueves, septiembre 08, 2005 5:33:00 a. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Amiga "Lacarcoma"
La vida, me ha enseñado, que no sólo te da un "tobazo de agua fría", si no que, también, te da con el tobo.
A veces uno despierta del sueño de una forma súbita, por más que se vuelva a cerrar los ojos e intentemos dormir, el sueño no es el mismo.
Todo lo mejor para ti.

jueves, septiembre 08, 2005 10:29:00 a. m.  
Anonymous LACARCOMA said...

...es como el "chiste"..tiene "razón pero va preso"....supongo (y quiero cree) que existen "ramitas" o tal vez algún "menjurje"...pero cosa de "brujos y/o curanderos" -nada que ver con Hechiceros de alto quilates- útil para volver a dormir y que el sueño -aunque no sea el mismo- pueda ser más bonito...

jueves, septiembre 08, 2005 11:46:00 a. m.  
Blogger protheus said...

Lacarcoma es un extraño híbrido entre Silmariat y Ebe. ¿Será que tuvieron un clon 50/50 ya adulto y todo? Sí, mezclaste lo sublime con lo vulgar. Como la vida misma, déjame decirte.

jueves, septiembre 08, 2005 2:49:00 p. m.  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home