domingo, septiembre 25, 2005


Hoy leí el blog “La nave de los locos” -se los recomiendo- y en él su artículo sobre Portugal.
Le escribí que, por mucho tiempo, para mí Portugal era sinónimo de panadería y su inevitable Güacalao, hasta que descubrí a MADREDEUS abriéndose ante mí un mundo increíblemente rico.
He sido injusto con Portugal, con su cultura, con su gente, con su legado histórico, con sus tantas cosas -la Simoes me va a matar- a pesar de conocer, leer y volverme loco con Fernando Pessoa y sus heterónimos (Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Bernardo Soares).
Luego y camino al trabajo me fue inevitable oír, de nuevo, a MADREDEUS con todas sus consecuencias. Me es humanamente imposible escucharles y no volver un lío todos y cada unos de mis sentimientos.
Últimamente estoy medio nostálgico, debe ser la edad o que el otoño lo tenemos tocándonos la puerta “sin aviso ni protesto”.
Así comenzó mi día y al regresar del trabajo, encendí la tele…, TVE, mientras doblaba las medias y la ropa interior recién lavada, maravilloso pasatiempo de sábado por la tarde. Camino a guardar mi pasatiempo preferido, de repente fijo mi vista sobre la pantalla y veo a un viejito. Un viejito familiar, subo el volumen y es él, me encuentro frente a mí a Soto, a Jesús Soto y el efecto post MADREDEUS al ataque.
Yo tenía la costumbre, cuando vivía en Caracas, en visitar los museos los martes en la tarde, cuando la universidad o el trabajo me lo permitían, claro está. Los visitaba los martes ya que generalmente están vacíos o en el peor de los casos llenos de niños de las escuelas en tediosas, para ellos, visitas guiadas.
Un martes, el Museo de Bellas Artes de Caracas, hacía una retrospectiva de la obra de Soto y, a Dios gracias, el museo estaba vacío. Me sentí a mis anchas escuchando mis pensamientos o/y mis pasos. Me detuve frente a unos de sus penetrables de largas tiras amarillas -el enorme gran plato de espagueti, según mi amada Emperatriz China-, que estaba colocado justo en la entrada de la sede de la Cinemateca, y sin querer comencé a pensar en voz alta. Desde un rincón alguien me contestó.
Era el maestro Soto en vivo y en directo.
Pasamos una tarde deliciosa, solos, comentando todas y cada una de sus obras. Al final fue de dos besitos en la mejilla, su: “Hasta luego, mijo” y la envidia de la gente que estaba a nuestro alrededor, a la salida del museo. Supe, tiempo después, que esa gente esperaba al maestro para hacerle una entrevista.

En la pantalla, el documental realizado por Marilda Vera, Jesús Soto hablaba de su obra, de su vida y miles de imágenes apoyaban su palabra. Entre las imágenes volví a Caracas, la Caracas que recuerdo de mi niñez y la de mis años universitarios.

Allí estaban la montaña de Cabré, los chaguaramos cuajados de enormes guacamayas azules y amarillas, el CCCT, el Cubo Negro, los llanos, Guayana, la Plaza Venezuela, El Orinoco, Mi Teresa Carreño, El Maccsi…, y pensé en la Venezuela bonita, la que se me fue…

Lloré, lloré…, como hace tiempo no lo hacía.Dónde demonios se me ha ido mi país?En dónde se me fue aquel “Venezuela es un país para querer”?
Sé que lo que escribo es patético, me siento patético ya que, desde donde escribo, no puedo hacer nada y hay que ser lo suficientemente adulto para aceptar que nada es lo que se ha querido, nada es lo que fue.

Terminó el programa. Yo sintiéndome absurdo, cursi y estúpido, mientras Jesús Soto junto con Rodrigo Riera cantaban:
…y en tus ojeras se ven las palmeras
borrachas de sol.”

PS: Muchas de las obras de Jesús Soto, están siendo destruidas, por abandono o quién sabe por qué…, pareciera como si se quisiera hacer desaparecer lo poco que queda de aquella Venezuela, la de antes, la que se nos fue…

5 Comments:

Anonymous EBE said...

Que hermoso post.... me hiciste recordar a mi papá quien siempre nos llevaba a los museos y quien adora el arte. Pienso que mientras llevemos en el ALMA esos hermosos recuerdos y pueda -alguien como tú, sensible, talentoso y humano- plasmarlo en el "cibertintero", Venezuela no morirá, ni aún en manos de la barbarie. Un beso mi erudito

domingo, septiembre 25, 2005 7:30:00 a. m.  
Blogger Carmelo Lattassa said...

Bueno, cómo no recordar... Cómo no pensar... bueno, te doy las gracias por dedicarme en parte este post... Un saludo y un abrazo...

domingo, septiembre 25, 2005 4:18:00 p. m.  
Blogger protheus said...

El Viernes vino El Prócer a mi casa - lo arrastré, en realidad- y, en un momento dado, lo perdí de vista, lo busqué y no podía encontrarlo. De pronto, apareció del comedor, señalando un cuadro que aún no tiene pared. Le enseñé algunas de mis obras de arte. tengo una pequeña esfera virtual de Soto, dedicada por él mismo. Y le dije la verdad: que no compro arte caro. Compro lo que me enamora, y nada más. la historia del Soto, cuando regreses.

lunes, septiembre 26, 2005 3:29:00 a. m.  
Blogger Tramontana said...

Me gusta como escribes, como cuentas. Como pasaste de Lisboa a Madredeus a Venezuela.

¿Conoces la película Historia de Lisboa?

viernes, septiembre 30, 2005 3:20:00 p. m.  
Blogger Kira said...

Hermoso post... como todos los que andamos en diáspora sumido en la nostalgia...

sábado, octubre 15, 2005 6:37:00 p. m.  

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