miércoles, abril 23, 2008

A quién corresponda: “No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras.”

Juan Luis Vives

Desde la Ópera. (Serie de 3, segunda entrega)

Carmen


La Ópera. No es fácil, no es nada sencillo, escribir sobre tamaño tema en pocas palabras, en pocas líneas. La Ópera, menudo problema. Cerremos los ojos e imaginemos un escenario vacío, un rayo de luz cae sobre él dibujando, retratando a alguien. Un ser que canta, que canta como muy pocos seres pueden cantar. También a un lado se desdibuja, por lo menos, un instrumento para acompañarlo, generalmente un piano y a su ejecutante.

Él o Ella canta. Un Aria crece entre esa voz y nosotros, nos subyuga, nos estremece, nos hace reír, nos hace llegar hasta las lágrimas. Pero eso es sólo el principio, La Ópera necesita una orquesta, vestuario, escenografía, efectos especiales de luz, sastres, peluqueros, maquilladores, zapateros, un director de escena, un director musical, otras tantas cosas y, sobre todo, los cantantes

“Un hombre desnudo que cruza el espacio y otro mira” definía Peter Brook al teatro, esa definición se le queda corta a La Ópera. La Ópera nació grandilocuente, nació híbrida para crearse y recrearse constantemente, La Ópera es complicada, extravagante, absurda y burguesa. Fue hija de los nobles, de los burgueses, de los ricos y de los nuevos ricos.

La Ópera es grandilocuente, sólo es necesario mirar los grandes teatros, enormes cofres de orfebrería exquisitas que la resguardan como joyeros inmensos. La Fenice, La Scala, Ópera de Roma, Covent Garden, El Metropolitan, El Colón, El Real, l'Opéra Bastille, El Liceo, La Sydney Opera House, Opernhaus Zürich…

La Ópera es híbrida, es el arte total, él más complejo y la unión armónica de todas las ciencias. Acústica, matemática pura, arquitectura, física, química, la astronomía -son tantos los astros y estrellas de diversos pesos-, la mecánica cuántica –si todo es desplazamiento ondulatorio, mi amigo Planck me daría la razón-, biología y un abultado etcétera. Todo. Todo está allí para hacernos un instante inolvidable, un instante memorable mientras vemos a ese ser, a esos seres llamados cantantes, que como médiums, nos traen, o nos llevan, a otros lugares, a otras circunstancias, a otras vidas.

A La Ópera vamos a llorar, a reír. Necesitamos despegar del suelo, y lo hacemos gracias a esa mezcla de música y poesía que nos proporciona emoción.

Es en ellos, en esos seres, los cantantes, donde La Opera encuentra esa fuerza que la hace indestructible desde hace más de 400 años. Artistas que salen al escenario sin red, con el principal activo de su voz y el único propósito de trasformar el aire en puro líquido lagrimal. Ellos se exponen, quienes dan la medida del riesgo, quienes hacen que la ópera sobreviva por los siglos de los siglos, amén. Ellos han fundado y representado estilos, resurgir cerdas, han resucitado roles y maneras de entender el canto.

Vamos a la historia, cosa nada fácil y terriblemente pretenciosa de mi parte, es como resumir la historia en un par de paginas. Pero soy osado y allí me lanzo:

La Ópera nació italiana y tuvo su siglo, y fue el XVIII, el reinado de los castrati. Ellos fueron las estrellas primarias de un arte que luego iba a evolucionar hacia soluciones más humanas, sin necesidad de salvajadas quirúrgicas previas. A ellos se le debe la expansión de la ópera por toda Europa, se convirtieron en los primeros divos de un arte floreciente que necesitaba ídolos.

Era los tiempos de Farinelli, sus duelos con las trompetas hacían gritar de júbilo media Bolonia, de Cafarelli y de sus desmanes en Roma, de Senesino, el favorito de Haendel. Ellos marcaban los gustos de Venecia, Nápoles, Viena, Londres de la época.

Alessandro Scarlatti, Antonio Caldara, Georg Friedrich Haendel y sus respectivas Óperas sólo interpretadas por hombres…, ya saben, la Iglesia Católica y Apostólica –y todos los ólicas posibles-ataca de nuevo. Perdón…, para mayor gloria de Dios.

Después llegaron Gluck, Haydn y, sobretodo, Mozart. Nace la ópera alemana y los cantantes pasaron a segundo plano. Aparece el compositor, eclipsando con su figura desatando la locura en Hamburg, Viena, Salzburgo, Praga, reinando en lo quedaba del siglo XVIII.

Llega el XIX. Su majestad lleva el nombre de Gioacchino Rossini. Con él La Ópera se convierte en algo parecido a la gula y la lujuria, no importa en qué orden. Con Rossini no queda más remedio que cantar bien, con expresividad, gracia y sentimiento. Basta un ejemplo: El sádico de Pesaro escribió “Cessa di pui resistere” para El Barbero de Sevilla, todo un riesgo para la cuerda del tenor. Nadie la cantaba, desde hacer décadas, sobre un escenario, hasta que llegó, gracias a los dioses, un maravilloso Juan Diego Flórez. La vida es justa y la mecánica celeste existe.

Otra cosa es Donizetti o Bellini, es la mezcla de arte y virtuosismo. Su vocalismo suave, expresivo y a menudo espectacular. El belcanto en estado puro.

Aparece Verdi, con una forma completamente distinta de entender el canto y el espectáculo. Los barítonos recuperan la fuerza y el protagonismo que una vez les dio Mozart y que el belcantismo había traspasado a un segundo plano. Si bien propone y proporciona campos de expresión, un Macbeth, hasta festivo, también crea una Violeta Valery, rol fetiche para cualquier soprano, con sus matices más dramáticos. Con Verdi aparece la psicología compleja de personajes trastornados y la intención profunda en los argumentos. Con él nace la ópera política y nacionalista. Cosa que es retomada por los rusos Glinka, Borodín, Rimski-Kórsakov y la obra maestra del género, Borís Godunov de Músorgski

En la misma época de Verdi, surge un Richard Wagner y su concepto de obra de arte total. Verdi y Wagner utilizaron su arte como arma de expansión cultural, incubada junto a una nación. Italia y Alemania. Los dos supusieron la culminación del compositor como figura estelar de todo el siglo XIX.

El final del siglo XIX y comienzos del XX, la cosa se complica. La Opereta, la Zarzuela, el Musical… y yo no terminaría nunca.

Dicen los entendidos que el siglo XIX fue el de los compositores, el XX de los cantantes y el siglo XXI será de los directores de escena. Yo diría que el siglo XX fue también de los grandes directores, Herbert von Karajan, Georg Solti, Claudio Abbado, Nikolaus Harnoncourt, Sir Colin Davis, Seiji Ozawa, Daniel Barenboim, Riccardo Muti entre otros. Arturo Toscanini, director nada complaciente, clasificaba las inteligencias menos agraciadas en tres grados: “Tonto, muy tonto y tenor”…, sobran los comentarios.

Mención aparte merecen los Directores de Escena: Calixto Bieito, Peter Brook, Roberto De Simona, Giancarlo del Monaco, Eduardo Diago, Achim Freyer, Denis Krief, John Pascoe, Luchino Visconti, Carlos Wagner, Petr Weigl, Robert Wilson, Jonathan Millar, Francesca Zambello, Michal Znaniecki y me quedo corto.

Una amiga, Migdalia, me comentó: “Yo tendría unos ocho años cuando escuché la Habanera de Carmen y no sé por qué, pero esa voz me cambió la vida.”

Y de quién era esa voz?

Maria Callas

Si algo tenía asegurado en vida Maria Anna Cecilia Sophia Kalogeropoulos, para los íntimos María Callas o sencillamente “La Callas”, después de haber sufrido todas las calamidades y de fracasar en las aspiración de cualquier ser humano, ser feliz, era su carácter de leyenda. Nació en New York, en 1923. En los tempranos cuarenta, sufrió la humillación al ser rechazada y no poder interpretar el rol de Cio-Cio-San por gorda. Pesaba unos 100 kilos. Entonces, guaramo tenía la doñita, en un año adelgazó 37 kilos para cantar La Vestale de Gaspare Spontini, en Milán, y como director de escena a Visconti. Murió sola, en Paris, a los 53 años, después de sufrir la perdida de un hijo, el abandono de Onassis. Toda una campana de Gauss fue su vida. Una vida que valdría el libreto de una buena opera

.Roberto Alagna

Anécdotas en La Ópera, miles, miles de miles. Para muestra, preguntenselo al tenor Roberto Alagna, que no soportó los gritos del publico, dejando a la mezzosoprano Ildiko Komlosi “Povera donna, sola, abbandonata in questo, populoso deserto”, en pleno segundo acto, en la italianísima versión de Aída, en La Scala, con un discretísimo Franco Zeffirelli como director de escena en diciembre del 2006

Mis Óperas: La Bohème –te acuerdas Emperatriz?-, La Cenerentola -con la sonrisa del gato de Cheshire a mi lado-, Rigoletto, Don Giovanni, Las Bodas de Fígaro, La Traviata, Carmen, Boris Godunov, El elixir de amor, El Barbero de Sevilla -terrible Madrid-, Lucia de Lammermoor, Turandot, El Caballero de la Rosa, Diálogo de Carmelitas, Aída, Madame Butterfly, Norma, Tosca, La Flauta Mágica,…

El tiempo cambia, ahora ya no es necesario ir al teatro, a la ópera a disfrutar de ese raro sortilegio. El video, los CD y hasta internet nos trae a nuestra sala toda la magnificencia de lo hermoso…, pero yo prefiero verlos allí, frente a mí, bañados por esa luz.

Cuando el oboe rompe el aire con su la natural y la orquesta afina, sé que va a comenzar un rito que me lleva, como en sueños, al estreno de L’Orfeo de Monteverdi, allá en la Mantua de 1607, y vienen a mí mis fantasmas. Sus nombres, entre otros tantos otros: Tito Gobbi, Cesare Siepi, Luigi Alva, Juan Diego Flórez -que canta, insisto, como un Dios-, Anna Kasyan, Joan Sutherland -memorable sus fa sobreagudo como la Reina de la Noche en La Flauta Mágica-, Beverly Sills, Edita Gruberova -cantando una sublime Lucia, desde hace veinte años, con todos los dos mi bemoles sobreagudos, y la canta cada vez mejor-, Mariella Devia, Montserrat Caballe –la única Madame Butterfly que se ha casado con su Pinkerton-, Renata Tebaldi, Cecilia Bartoli, José Carreras, Nicolai Gedda, mi amada Natalie Dessay -una personalidad compleja dibujada como el desorden aparente de un cuadro impresionista-, Sumi Jo, Renata Scotto, José Cura, el bajo bajísimo Boris Christoff –nadie como su Boris Godunov- y las superamigas inseparables…, Maria Callas y Renata Tebaldi…

Estoy también claro, a veces La Ópera es un ladrillo. Por ejemplo, soportar todas las horas de la tetralogía wagneriana y luego, lo entendería completamente, el suicidio. Pero, también eso tiene su encanto.

Todo lo mejor para Ustedes.

PS: Para aquellos que esperaban de “Desde la ópera” un post lagrimoso, lo siento. Ya en el mundo existen suficientes melodramas baratos, que con un poquito de música y buenos cantantes obraría el milagro.

Nota: Próximo post. “Aquella música lejana…”

26 Comments:

Blogger IMAGINA said...

Bravo!!!! Bravissimo!

"Un bel dì, vedremo
levarsi un fil di fumo
dall'estremo confin del mare.
E poi la nave appare.
Poi la nave bianca
entra nel porto,
romba il suo saluto.
Vedi? È venuto!
Io non gli scendo incontro. Io no.
Mi metto là sul ciglio del colle e aspetto,
e aspetto gran tempo e non mi pesa,
la lunga attesa.
E uscito dalla folla cittadina
un uomo, un picciol punto
s'avvia per la collina.
Chi sarà? chi sarà?
E come sarà giunto
che dirà? che dirà?
Chiamerà Butterfly dalla lontana.
Io snza dar risposta
me ne starò nascosta
un po' per celia...
e un po' per non morire al primo incontro,
ed egli alquanto in pena chiamerà,
chiamerà: iccina mogliettina
olezzo di verbena,
i nomi che mi dava al suo venire
Tutto questo avverrà, te lo prometto.
Tienti la tua paura,
io consicura fede l'aspetto."

Silmariat, no es un post triste, pero no he podido evitar una furtiva lacrima.

miércoles, abril 23, 2008 3:06:00 a. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

El negro dicen que es funebre, que envejece, que nos sienta mal. El negro se relaciona con lo triste.
No hay color más hermoso, más elegante, con más clase que el negro y, sobre todo, el negro en las alas de los cuervos. Negro atrapando sonrisas azules.

Feliz Cumpleaños, Ña Rosalía y todo lo mejor para ti SIEMPRE.

PS: Conoces la leyenda de los cuervos?
PS1 : Hoy tú, mañana yo. Como diría mi querido Aldemaro…, “Tú y yo somos una multitud!”

miércoles, abril 23, 2008 8:26:00 a. m.  
Blogger Azul... said...

Bravo, Bravísimo, Hechicero!

Imagine, felicísimo cumpleaños otra vez (Te dejé algo en el Facebook :)

Besotes para los dos!

miércoles, abril 23, 2008 12:34:00 p. m.  
Blogger Martha Beatriz said...

Querido me daría pena engañarte: no me gusta la ópera. Mi única experiencia fué por allá por mis años del Taller Nacional del Teatro cuando uno de los profesores, que era escenógrafó _ salitas creo - de una cuyo nombre no recuerdo - no es que no quiera ;) - nos invitó a verla. Recuerdo vagamente a Cayito Aponte y como me dormí.
Quizás no he visto ni oído la que me despierte lo sentidos, sin embargo aprecio el contenido de este post, esa historia contada de maravilla. Un abrazo.

miércoles, abril 23, 2008 1:57:00 p. m.  
Blogger Alleta said...

uff habia escrito un comment largo, confesando mi ignorancia sobre al Opera. Pero me dio un error y no salio.
Asi que bueno, te resumo: Me gusto mucho tu post, pero no se nada del tema. No me dejes de querer por eso, si???

miércoles, abril 23, 2008 5:48:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

... Creo que todo aquello que reuna a la especie humana y les haga poner cara de no haber hecho nunca algo malo, se agradece, y mas en estos años de grosera voracidad. Gracias

miércoles, abril 23, 2008 10:59:00 p. m.  
Blogger Alicia María Abatilli said...

Hablas de ella como se habla de un gran amor, de esos que nos marcó de por vida. Mucha pasión encuentro en tus palabras. Me gusta eso.
Un abrazo.
Alicia

jueves, abril 24, 2008 12:47:00 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Estupendo post mi hechicero querido y extrañado.
Feliz Cumpleaños,
Te quiero mucho y siempre recuerdo.
Desde aquí, en la semana horribilis mortis
Niña pétalo de rosa

jueves, abril 24, 2008 9:43:00 a. m.  
Blogger IMAGINA said...

FUERA DE CONTEXTO:
Gracias por haber pasado ayer, Día del Libro, y haber escrito unas líneas en mi página personal.
Este cumpleaños ha sido extraño. A las pocas llamadas de mis amigos de siempre, se ha sumado una tropa de amigos virtuales que con sus llamadas, comentarios en mi blog o regalitos en facebook, han hecho de mi 23 de abril, un día verdaderamente especial.
Gracias por formar parte de esas personas que me hacen feliz.
TQ.

jueves, abril 24, 2008 2:13:00 p. m.  
Blogger tumejoramig@ said...

Mi querido hechicero, leer tu descripción de la Opera transforma y transciende, eleva y sublima, va entrando cada letra y haciendo de tus palabras un hermoso contenido de imágenes que me han transportado a un mundo en el que ahora sí deseo profundizar más. Tu entusiasmo por la Opera me ha contagiado!. Como siempre, palabras perfectamente enlazada, en frases preciosamente intensas.

A veces todo ésto lo resumiría en un sencillo, pero importante: GRACIAS!!!

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!! Mi querido Diego, que seas siempre muy feliz.

Te quiero

Muacksssssssss

jueves, abril 24, 2008 4:41:00 p. m.  
Blogger Abril Lech said...

Hola Simariath!

Antes que nada disiento con Juan Luis Vives, yo he comprobado que las mejores imagenes de los seres son sus actos. Hay tantos decires mentirosos en el mundo!

Pero entrando en el mundo del post, has retratado tan poéticamente esa forma en que la música, pero particularmente este tipo de música, puede transportarnos a sentimientos, lugares, personas, hasta ideales de vida. Eso es loq ue sucede con sólo cerrar los ojos cuando los primeros movimientos acontecen.

Un placer recorrer de tu mano la historia, recordar a la Callas y poder irnos por un momento del mundo que está a nuestro alrededor, tan operístico y tan lejos al mismo tiempo.

jueves, abril 24, 2008 5:39:00 p. m.  
Blogger Abril Lech said...

Y en aparte

FELIC CUMPLEAÑOS!!!!!!!

Todo lo mejor para este nuevo año que comienza para ti hoy!

jueves, abril 24, 2008 5:39:00 p. m.  
Blogger TWO said...

Excelente post y blog.
Me uno a las felicitaciones.
Un beso.
Nat.

viernes, abril 25, 2008 10:45:00 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Vaya mierda. Aprende a escribir y mientras tanto, quédate en casita y deja de molestar en donde no se te quiere

domingo, abril 27, 2008 10:26:00 a. m.  
Blogger Yadi said...

He de decir que tu post está impecable! Yo sí me confieso desconocedora del tema y gracias a ti y a tus consejos cada día uno se apasiona en este mundo.
Al del comentario anterior...no le pares querido mago, siempre entra basura en Internet y es mejor ignorarles, hay gente que no tiene un tornillo flojo..no...simplemente les queda uno y de casualidad.
Han sido tres años de bella amistad y apocas cuadras de mi casa la cual siempre tendrá las puertas abiertas para ti donde quiera que nos encontremos mi esposo y yo...aquí se te quiere y UN MONTON!!!!

Cuando se tienen mas amigos que "enemigos" la respuesta es evidente, el problema es de ellos no tuyo.

Beshossssssssssssss

domingo, abril 27, 2008 2:35:00 p. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Azul…:

Sencillamente, gracias.

Martha Beatriz:

El tiempo es sabio…, todo tiene su momento. Deja que La Ópera llegue a ti, dale espacio y te sorprenderás.

Alleta:

No creas que mi amor por La Ópera nació por osmosis o por difusión…, tuvo su tiempo y como semilla ya se ha convertido en un árbol con enorme ramas. Igual a Martha Beatriz…, deja que llegue a tu vida. Luego me cuentas.

Anónimo del 23 de abril:

Tomo sus palabras: “se agradece, y más en estos años de grosera voracidad…”

Alicia María Abatilli:

Toda manifestación artística me conmueve. Es sacar todo lo mejor del ser humano, es vernos en un espejo y tener conciencia de nosotros mismos.

Mi Niña Pétalo de Rosa:

Una bailarina en sepia me lleva a unos ojos, todos los días de mi vida. Yo también te recuerdo.

IMAGINA:

Tú nunca estás FUERA DE CONTEXTO

tumejoramig@:

La belleza siempre está en los ojos que la miran, no en el objeto. Es proyectar nuestro mundo interno y volar. Eso es, para mí, La Ópera. Claro que también tenemos cada amigo que parece una Ópera, pero eso es otra cosa y estaría, completamente, fuera de contexto. Tú me entiendes.

Abril Lech:

Sobre Don Vives…, puede tener muchas lecturas. Si uno es leal consigo mismo, sus letras son el espejo de su mundo interno. Muchas florituras, metáforas, hermosas frases existen en el mundo. Tan sólo espera un poco y veras mostrarse la verdad de todas las verdades. El tiempo es implacable con ello. Creeme.
Sobre La Ópera, te juro que me todavía estuviera escribiendo sobre el tema y la idea no es agobiar.

TWO:

Gracias por vuestra amable visita. El camino se hace con un solo paso, veremos conocer muchos caminos juntos. Eso espero.

Anónimo de 27 de abril:

Gracias por tu visita. Siempre hay que ser agradecido en la vida y te agradezco tu amable comentario.

Yadi:

Toda relación humana supone un dar y recibir. Newton no se equivocó.

Por cierto,Yadi, una de las anécdotas, más hermosas que conozco, del mundo de la ópera es sobre Montserrat Caballe. Ella interpretó el rol de Cio-Cio-San y el tenor Bernabé Martí en el rol de Benjamín Fraklin Pinkerton. Pasó el tiempo y lo que Puccini no permitió, en la ópera, la vida decidió hacerlo con ellos. Ella, “La Caballe”, lo dice: “Soy la única Cio-Cio-San, en el mundo, que pudo casarse con su Pinkerton”, en sus ojos millones de cristales de colores y en su voz una dulce sonrisa.
Ahora entiendes él por qué mi goLdita, -gracias, gracias, gracias y otra vez, gracias-, se me pareció a una Madama Butterfly?


Todo lo mejor para Ustedes.

domingo, abril 27, 2008 4:11:00 p. m.  
Blogger Oswaldo Aiffil said...

Se nota que la ópera es tu pasión Silma san! Para mi, este es un post educativo a todas luces, y como tal lo asumo.
Domo arigato gozaimasu!

lunes, abril 28, 2008 12:52:00 a. m.  
Blogger Jacqueline said...

A mi, por lo general, las óperas me conmueven y me hacen llorar.


Casi todo me hace llorar, especialmente si es hermoso.

lunes, abril 28, 2008 2:49:00 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Querido Diego,
no sabía de tu pasión por la ópera. Allí me pierdo yo también, cada vez que puedo con mi querido rojillo y, entonces, parece que me traslado a otra dimensión, a un lugar en el que prima el sentir y al que, por un tiempo, nos rapta completamente la perfección de la música.
Un abrazo.
La centinela

lunes, abril 28, 2008 8:19:00 a. m.  
Blogger TWO said...

Para mí, esa gran desconocida.
La ópera provoca en el neófito con ínfulas de culturilla -quizá yo mismo- esa peculiar vis, mezcla de atracción y miedo.

Nut.

lunes, abril 28, 2008 11:51:00 a. m.  
Blogger Troka said...

Querido, gracias por este post tan ilustrativo, sobre todo para una persona enamorada de la música aunque bastante ignorante sobre el tema de la ópera. La he disfrutado por televisión eso sí, Carmen me encanta!
Hace poco conocí al novio de mi prima que vive en Lyon, resultó ser cantante de ópera, tenor para más señas, lo oí cantar a un metro de mí y la emoción me sobrecogió. Desde ese día decidí que TENGO que ir a disfrutar de alguna ópera en el teatro.
Miles de abrazos y felicitaciones de cumpleaño!!!!

lunes, abril 28, 2008 2:44:00 p. m.  
Blogger IMAGINA said...

Silmariat... ¿chocolate pega con una copa de vino?
Para el calor valenciano será mejor un típico y venezolano whisky...

miércoles, abril 30, 2008 2:50:00 a. m.  
Blogger Serena said...

Me encanta cómo escribis. Defintivamente. Sos simple, aunque estés diciendo cosas complejas. Y me alegro de que te animes con tremendos temas como la Opera, sobre todo porque si hay algo en lo que estoy poco ilustrada es en este género. Con tu post, ya me siento una experta en los vericuetos de semejante forma artística.
Y otra cosa: qué maravillosa foto de la Callas. A esa sí la conozco, desde chiquita. Qué linda foto.
Y me mató que ya tengas el título del próximo post. Muero de curiosidad.
Besos!

miércoles, abril 30, 2008 4:11:00 p. m.  
Blogger Rita ♫ said...

No es sencillo escribir sobre la Opera, pero tú lo haces de manera magistral.
Gracias por acercarme a ese mundo.
Besos

viernes, mayo 02, 2008 12:33:00 p. m.  
Blogger Nostalgia said...

escuchar a la Callas es recordar a mi ex-vecino, el Maestro Cabrujas.
un beso, ando perdida, lo sé.
perdóname ♥

lunes, mayo 05, 2008 5:08:00 p. m.  
Blogger Azul... said...

Pasé a dejarte besotes, Hechicerísimo...

lunes, mayo 05, 2008 9:58:00 p. m.  

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