domingo, abril 13, 2008

Ella bailaba como nadie y su nombre era, es, será Laura. (Serie de 3, primera entrega)


Rabia

Y Ella llegó con su aroma cautivador a cautivarle los sentidos.

__Mi nombre es Laura Montero y voy a ser su profesora de matemáticas, de análisis I…

Ella llegó con su aroma cautivador a cautivarle los sentidos.

__…la próxima semana, vamos a tener un examen. Les agradezco que no estudien nada, pues será bueno, tanto con ustedes como para mí, saber cómo están sus conocimientos en la materia que nos compete…


Todo tiene siempre un por qué, una causa y efecto como dirían los físicos. Es necesario un poco de historia,

Para él, desde niño, las matemáticas no representaban ninguna dificultad. Su juego preferido fue el ábaco que le regaló su abuelo paterno aquel maravilloso diciembre de sus primeros cinco años. Tampoco deliraba con los 7 por 4, ni se rompía la crisma por resolver algunas multiplicaciones de fracciones o disfrutar con los algoritmos de cambio de base. De algo estaba claro, se le hacía fácil, pero no como para echar cohetes. Pensaba él.

Por ello, los primeros años educativos, pasaron causando alguna que otra envidia, entre sus compañeros de aula, cosa que él nunca entendió. No era un genio, tan sólo tenía algún talento en hacer multiplicaciones por ocho cifras o sacar las raíces cuadradas sólo para mantener la mente ágil.

El acabose llegó con las ecuaciones de segundo grado, la radicación y la trigonometría. Dar clases a pudorosas niñas e insoportables niños, hijos de los amigos de sus padres. Constatar que explicando algunas funciones, el seno, el coseno, las diagonales y las tangentes hacían funcionar algo entre su entrepierna, y de qué forma, fue todo un descubrimiento.

Mauricio -Miauricio para su particular club de fan- desplegó todo su encanto en plena adolescencia. No era un adonis, pero tampoco un adefesio. Tenía algo en su personalidad que hacia suspirar a las más bellas chicas de la ciudad y sobre todo a las del club. Añejo club de rancio abolengo y boato del cual su familia era casi fundadora, casi desde que emanó el primer chorrito de petróleo y transformó el país en otro. Ellas, las niñas, eran puro suspiro entrecortado a medida que él caminaba por los pasillos. Era igualmente odiado por todos aquellos que no comprendían como él osaba arrebatarles las mejores chicas de la sociedad. Si bien uno que otro, de sus odiadotes y en contra de todo pronóstico, se enredó en su encanto. Siempre se cae en las redes de lo que se odia, pero eso es otra historia. Historia que muchos de ellos prefieren olvidar o dejar de lado, como se hace con un mal sueño.

Pasaron los años y él se vio estudiando Relaciones Industriales en una de las mejores universidades de la capital.

Función elíptica de Jacobi

Y Ella llegó con su aroma cautivador a cautivarle los sentidos.

__Mi nombre es Laura Montero y voy a ser su profesora de matemáticas, de análisis I…

Dios y todos sus santos en su mirada , en su voz, en su sonrisa.

__…la próxima semana, vamos a tener un examen. Les agradezco que no estudien nada, pues será bueno, tanto con ustedes como para mí, saber cómo están sus conocimientos en la materia que nos compete…

Craso error, medio salón salió en búsqueda de todos los libros de matemáticas existentes en sus respectivas casas, volvieron a revisar viejos apuntes.

Mauricio ni se inmutó. No abrió un libro, ni un cuaderno o algo que le recordara una ecuación.

El examen se hizo casi bajo lluvia en la temperamental mañana caraqueña. De los 45 minutos que duraba el examen, Mauricio utilizó menos de 20…, se acercó a entregar su hoja.

__Ya terminaste? Todo bien?

__Creo que sí.

__Si quieres te puedes ir.

Y Mauricio aún no sabe el por qué volvió a su pupitre, de la primera fila, y se quedó allí.

Laura vió su examen y se sentó en un pupitre al lado de Mauricio.

__Por lo visto no está nada mal.

Y allí se quedó, charlando como si se conocieran de toda la vida y Mauricio en un terrible dilema. De vez en cuando veía, tras de él, que las hojas con los exámenes de sus compañeros de clase volaban de un lado a otro del aula. Todo se estaban copiando impunemente y él no sabía que demonios hacer. No quería que Laura pensara que él era un ardil para distraerla y al mismo tiempo sentía esa absurda fidelidad grupal de pertenecer a algo.

Su martirio culminó con la finalizacion del examen y todo volvió a la calma…, bueno, no todo.

Desde ese día se convirtió en el mejor amigo de Laura, una mezcla de admiración e idolatría, así los años pasaron. 5 años después él se graduaba y lo fue directo al cubículo de Laura para que ella le firmara el título.

Un día se le declaró a Laura. Ella entre sorprendida y jocosa le dijo:

_Mauricio…, dónde demonios voy a encontrar un amigo como tú. Además, tú sabes tanto de mí y yo tanto de ti que sería completamente imposible. Eso sin mencionar que casi puedo ser casi tu madre.

Juntos vivieron el transcurrir de los años en mutuo apoyo fraternal. Los problemas de los padres de Mauricio al divorciarse, asesorarlo en la búsqueda de un empleo para él, luego de estudiar una lluvia de solicitudes y con la invalorable ayuda del esposo de Laura, el maravilloso Víctor, gerente general de una entidad bancaria y muy unido, casi adosado, a las finanzas del país. El divorcio de Laura del maravilloso Víctor, trata de entender el mundo femenino, que a pesar de tenerlo tan a la vista, y como hombre, jamás se enteraba. Ver a Laura, completamente destrozada, cuando se enteró que la patria potestad de su hija iba a las manos de Víctor. Presenciar como Víctor compraba con regalos costosísimos el cariño de su hija y constatar como Cristina, la niña, se dejaba sorprender como toda niña de siete años. Ver como un mar de muñecas, vestidos y caramelos sepultaban la habitación de Cristina y el efecto inevitable, “Me voy con mi papá, a la casa de mi abuela” y Laura morirse por dentro. Celebrar con Laura la vuelta de la hija, un año después. El maravilloso Víctor se casaba y Cristina, su hija, no estaba en sus planes.

Ayudar a Laura en su maestría, en su trabajo de ascenso en la Universidad y hacerse con un doctorado en ciencias.

Para Mauricio su vida social era intensa, debido a su cargo, cualquier cantidad de viajes, reuniones, simposium, comités y el caos de la crisis bancaria venezolana de la era Caldera II. La sobrevivió a ella por aquella conseja del “Nunca poner todos los huevos en el mismo cesto” y se estrenó como profesor universitario, las finanzas era, por fin, su horizonte más amplio. Además, tuvo una constelación de chicas, en dónde escoger. Se convirtió en un playboy latino con mucho dinero…y tenía muchas amigas.

Pero su amiga, LA amiga, era Laura, nadie podría opacarla. Nadie como ella con su cultura, con su voz, con sus temas de conversación, hablar de opera, de ballet, de arte, del acontecer mundial, de historia, de política, de cualquier tema. Nadie con su mirada, con su sonrisa, nadie como ella para superar el problema de la edad al sentirse vieja y aceptar que nunca sería para él. Ella se lo puso muy claro, desde el principio…, solo eran y serían amigos.

La fiesta terminó y Mauricio, como de costumbre, era el último en irse de la casa de Laura. Se iba luego de ayudarla en recoger el desastre que siempre queda luego de una reunión de amigos. Los vasos sucios, los ceniceros llenos, los platos si hubo cena, las botellas variopintas y ordenar el apartamento, compartir el último cigarrillo, la última cerveza, un par de besos en las mejillas y hasta otra oportunidad.

__Está haciendo como calor.

Y él abrió las ventanas y buscó otra cerveza, la última de la noche, antes de la despedida.

__Me voy a poner algo más fresco.

Y volvió vestida de odalisca.

Y él se fumó su cigarrillo en silencio. No entendiendo, para nada, tanta cinematográfica escena.

__Mauricio, dame un beso.

Y él la besó, como siempre, en la mejilla.

__Ese no es el beso que quiero de ti. Tengo que explicártelo de otra forma

Respondió ella y él la miró, encontrándose con seis millones quinientos noventa mil setecientos ochenta y cuatro serpientes húmedas verdiazules, en cada uno de sus ojos, haciendo garabatos alrededor de sus profundísimas pupilas.

Y entendío...

Y volaron zapatos, caían ropajes, un represa de abrazos se habrían paso por cerros, montañas y valles. Jadeos que hicieron que la noche se inventara una tormenta para cubrir la cara de la luna y las nubes se convirtieron en sábanas tropicales. Uñas rojísimas se clavaban en varonil espalda. Su cuerpo fue devorado milímetro por milímetro, él descubrió pliegues desconocidos, flores ocultas. Era abrir cortinas, descorrer velos, besar hasta la sombra, beber suspiros, caminar más allá, más adentro. Sentir bailar sobre un dejo, en el borde de una mirada, ser por tantos años, sonreír profundo y degustar el punto del no retorno…

Tormentas de besos no dados, huracanes de piernas y brazos, tentáculos por disfrutarse, murmullos de tela, suspiros grandes como catedrales y robar la luz a las estrellas…

Ver erizarse la piel, trémulo brillo de estrellas, besos profundos de mareas intensas, otros jadeos, movimientos espasmódicos de ríos salvajes, sudor en las paredes, cristales que cerraban los ojos y, de repente, en ese momento, verla convertirse como se “volvía marioneta, triste”.

__Mauricio, esto no debió pasar, es mejor que te marches.

Como en sueños y justo en el momento antes del grito de la noche, cuando el placer se convierte en potro sin dueño, cuando el relámpago está a punto de aparecer, en ese momento, en ese instante del ser o no ser, Mauricio escuchó la voz fría de Laura, transformada ya un témpano en donde, un segundo antes, era el calor del sol que quemaba todo su cuerpo.

__Esto no debió suceder… y es mejor que te marches.

__Está bien.

Se escuchó decir, salió de la habitación. Se vio buscando sus cosas por la sala, vestirse, calzarse, buscó su reloj, recogiendo lo que tenía que recoger y sin entender, sin pensar. No era tiempo ni el lugar para hacerlo.

Se fue, ella no salió a despedirlo. Sólo hubo, un mes después, un duro y simple: “No hay nada que entender. Es un decisión personal” como única respuesta y por teléfono. Nunca más se han vuelto a ver. De ello hace algunos años, muchos años, demasiados...

Hoy vi a Mauricio y está con su sonrisa de siempre, con su tristeza de siempre y siempre me dice lo mismo: “No entiendo a las mujeres, definitivamente…, no las entiendo”


Todo lo mejor para Ustedes.


NOTA: El próximo post…, “Desde la Ópera…”

20 Comments:

Blogger Yadi said...

Apoyo a Mauricio, yo tampoco las entiendo... por eso me encantan los hombres y no las mujeres.

Bella historia, como siempre.
Besos

domingo, abril 13, 2008 5:57:00 p. m.  
Blogger Martha Beatriz said...

Enterder en este caso sería que Laura sin reservas se convirtiese en amante, y como no lo hizo es "incomprensible". No veo que hay que entender, que pretensiosos los hombres: algo no le gustó, decidió cortar por lo sano. Y no me sorprendería nada que la razón tenga que ver de manera directa lo que ocurrió, sin mas nada, asi rastrero, directo, la imaginación puede haberse dado un trancazo cuando se enfrentó con la realidad.
Besos para usted mi majestad mágica.

domingo, abril 13, 2008 6:22:00 p. m.  
Anonymous LuisCarlos said...

pues al revés, entiendo y entiendo cada vez más a las mujeres.
¿Quién quiere entender a un hombre cuando todo es tan sencillo en la escala de necesidades?
En esta historia me pongo del lado de Laura, que sigue necesitando quien la escuche y la vea bailar

domingo, abril 13, 2008 6:31:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Que mejor dia, como el de hoy, tan soleado para retomar contacto con Laura? Una simple llamadita, un simple mensajito de amistad? Solo un "Que tal estas?" Para retomar esa tan linda amistad! Muchas veces somos victimas de nuestras actuaciones y palabras, que luego nos arrepentimos... y luego no somos valientes suficientes para dar el primer paso y hablar, solo hablar o decir que ha sido un error pero por nada en el mundo perder la AMISTAD! Como dicen por ahi... "Despues de la tormenta viene ...". Apuesta por la amistad!

Maestro Mago, como siempre, Matricula de Honor! Es un placer seguir tus Blogs!!!

Un fuerte abrazo!
Lara Croft

domingo, abril 13, 2008 6:53:00 p. m.  
Blogger IMAGINA said...

Espero que no tardes mucho con los otros capítulos porque quiero saber YA cómo termina esta historia.

Te encanta hacerte esperar♥

domingo, abril 13, 2008 9:19:00 p. m.  
Blogger Oswaldo Aiffil said...

Excelente el abrebocas Silma San!
No podía esperar menos de su merced.
También me he dado cuenta de que las musas han vuelto por aquí (eso me pasa por perderme justificando con mil excusas el no pasar por estos lares de Dios).
Pues si, las musas han vuelto, y como las nubes de mayo, bien cargaditas, como diría el señor aquel, llanerísimo él: "a ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo". No se duda, nunca se duda, usted posee ese don. Ato de, arigato gozaimashita!

domingo, abril 13, 2008 10:04:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola a todos en especial al mago que nos hace pensar que el sabio uso del poder de la palabra es cosa fácil,,(yo te aviso,,ja)En cuanto a los comentarios donde tratan de tomar partido por uno o por otro o "entender",,,,olvídense,,es solo otro episodio de la novela que comenzó con Adan y Eva,sobre la dificil dinámica de las relaciones de pareja,eso si,conmovedor porque asi es la vida y asi es este relato...(maggi)

lunes, abril 14, 2008 12:12:00 a. m.  
Blogger Mariale divagando said...

"Una decisión personal"...

Así como Mauricio no nos entiende, yo no entiendo cómo ni por qué alguien se cree con derecho a tomar "una decisión personal" en un asunto que involucra a dos individuos...

Eso fue lo que me recordó tu post...

Esperaré las siguientes entregas.

lunes, abril 14, 2008 1:12:00 a. m.  
Blogger Rita ♫ said...

Solo puedo decir...
¡Que bueno eres Silmariat!
Aplausos
Un beso
Todo lo mejor para tí!

lunes, abril 14, 2008 2:40:00 p. m.  
Blogger Alicia María Abatilli said...

Mauricio, sufriente Mauricio. Histeria femenina, pero cuidado que no es un atributo femenino solamente...
Una amistad en las que uno cruzó el límite como sucede con frecuencia. El otro se repliega, juega, seduce pero luego cobarde, rechaza.
Excelente tu relato. Alicia

lunes, abril 14, 2008 3:30:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

... Suspiros como catedrales = Orgasmos como criptas x(n)2= Miedo a involucrarse/Neurosis.

lunes, abril 14, 2008 6:31:00 p. m.  
Blogger Alleta said...

NECESITO saber que paso con MAuricio. Se quedo solo???

martes, abril 15, 2008 9:37:00 p. m.  
Blogger Azul... said...

mencantómencanctómencanctó... no te tardes cien años de soledad en las otras entregas!!!

Un besote!

jueves, abril 17, 2008 4:07:00 p. m.  
Blogger Serena said...

Lei un "linda historia, como siempre" y entiendo que entonces, en este lugar debe haber otros relatos así. A mi también me gustó muchísimo. Y estas mujeres existen, y estos hombres incondicionales en el tiempo también. Y son una pésima combinación... Y coincido que es otro capítulo de una novela eterna de diferencias entre los hombres de marte y las mujeres de venus. O como dice siempre una amiga: "Yo no sé si realmente los hombres son de marte y las mujeres de venus, pero que hablan lenguajes completamente diferentes, eso es seguro".
Es mi primera vez por acá y fue un placer.

jueves, abril 17, 2008 6:22:00 p. m.  
Blogger Abril Lech said...

Querido Mago,

no sé qué debí sentir, pero creo que lo leí ya con la emoción a flor de piel. Entiendo que Mauricio no entienda y en el mismo momento en que hacían el amor vislumbraba el final.

HaY renunciamientos que vienen escritos en el alma sólo de las mujeres. Yo si entiendo, aún si fuera ficción. Y hasta es probable que hubiera hecho algo similar. Hay una donación del amor que pocos conocen y que sólo es posible en amores muy grandes, y por parte de quienes están muy acostumbrados a dar.

Estoy ahora recordando una película que habla de esto de una manera similar, pero no el nombre...

Claro que Laura proyectó un futuro al tomar su decisión, que en realidad es imprevisible.
Pero tiene lógica al ser profesora de matemáticas. Y eso no es un dato menor. Cuando dos mas dos son siempre cuatro las elecciones son jodidas. Y uno olvida los grises intermedios. Se puede vivir una historia de amor sin atar.

Por suerte yo de matemáticas... ni ahí.

Maravillosamente contado. Hechizada, me retiro.

jueves, abril 17, 2008 8:16:00 p. m.  
Blogger angel said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

viernes, abril 18, 2008 12:10:00 a. m.  
Blogger angel said...

Gracias por esta prosa poética ágil, vertiginosa y contrapunteada, como la danza misma, como la música interna que la impulsa.


Un gustazo leerte.




Saludos....

viernes, abril 18, 2008 12:11:00 a. m.  
Blogger tumejoramig@ said...

Más que la historia en sí, me ha encantado tu forma de narrarla, especialmente la descripción intensa que has hecho del momento que tanto había deseado Mauricio años atrás. Es realmente hermoso como escribes, y como dejas salir tanto fuego y tanta pasión con tanto detalle como si lo estuvieras viviendo mientras lo escribes, degustando el punto de no retorno...
Prométeme que serán igual de intensos los siguientes post y te invento un nuevo cielo, porque el que hay ya te lo he regalado hace tiempo.
Millones de besitossssssss

domingo, abril 20, 2008 1:24:00 p. m.  
Anonymous lully desnuda said...

Me inquieta tanto tiempo que esperó Laura para solo sentirlo una vez y dejar todo de lado. Bueno, sus razones sociales tendría.

Me seduce tu primera entrega y estaré al tanto de las otras dos.

Besitos para tí Silmariat con los afectos de siempre!

domingo, abril 20, 2008 11:14:00 p. m.  
Blogger Jacqueline said...

Yo necesitaba hoy una historia de final más feliz...



Qué lindo escribes ♥

lunes, abril 28, 2008 2:40:00 a. m.  

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