sábado, noviembre 12, 2005


“la luz de la lámpara,
bañaba la mesa con una sombra amarilla espesa.
Una boca, delineada con lápiz oscuro,
se abría, como una granada roja,
a la incertidumbre.
Cuerpo moreno de hembra embestida por madrugadas negras.
El café se enfría...”

"¿Por qué las cosas son así?" Se preguntó mientras era besada por segunda vez, con un beso de esos llamados “pasionales”. Se sintió vacía, como si en realidad le hubieran quitado parte de sí y estaba en lo cierto.

Sin saber por qué, ni cómo, pensó en el primer día que llegó, algo nerviosa, llena de incertidumbre, era normal sentirse así. El tiempo pasó lento, pero seguro.
Ella era Ella, entre cuatro paredes, de vez en cuando se le resecaba la piel por el tipo de jabón que Él compraba, mas de que importaba, nunca se bañaba sola y le gustaba ser tocada de todas formas y maneras por él.
Sólo Él la conocía por dentro y por fuera. Él.
Cuando salían de fiesta, era de fiesta realmente, no le parecía justo maquillarse, no porque no quisiera, sino que desde el principio de sus días tomó la decisión de nunca hacerlo.
Después de ser tocada por Él, la primera vez en aquella mañana de otoño, supo que le amaba, y sin controlar ese estúpido rubor que se nos presenta cuando menos lo esperamos, le dijo “Sí” y Él dijo: “Sí, la quiero a Ella...”
“La quiero a Ella”. Música para sus oídos, supo lo que era realmente un orgasmo cuando Él la llenó de tantas cosas, le amaba de ello no cabía ninguna duda.
Él, Él en realidad era “algo” desordenado y difícil, pero con Ella, se comportaba de una forma distinta, se diría que hasta galante. Él no podía ocultarlo, Ella era mucho para Él, Ella es su mayor posesión, sin duda, era un orgullo poseerla y despertaba todo tipo de envidia a todos sus amigos.
En fin, eran un matrimonio perfecto.
Cuando menos lo esperaba, Él llegó acompañado, le pareció normal, en fin eran compañeros en la oficina, hablaron de pasivos, activos, fondos líquidos, créditos, miles de cosas más y un par de piernas largas, y uñas rojas, y cabellera larga...

__Quieres algo?.-Preguntó Él
__Me gustaría un café...

Ella se estremeció, ¿tomar un café?, ¿A quién se le ocurre tomar un café? Y cuando Ella estuvo a punto de ofrecer una copa de whisky, brandy, vino, gine...

___Claro, no faltaba más.- respondió Él.

Ella se sintió morir. “Tomar café”, a esa intrusa, se le ocurre tomar café.
Luego de un rato, la otra se marchó y Él fue a despedirla, Ella estuvo a punto de gritar de indignación dejando caer su cuerpo al vacío, ocurriendo el desastre al caer sobre la alfombra beige del estudio.
Él la encontró, inmóvil con manchas oscuras y un olor penetrante a café..., no pudo llorar, no era necesario, en su pecho sentía opresión y no logró articular palabras.

Luego de muchos años, aun recordaba la escena, y jamás pudo comprender como una taza, esa hermosa joya de período Yuam, se volvió trizas sobre una tupida alfombra beige, llena aun de café con marcas de rojo labial.

11 Comments:

Blogger Nelson said...

Que bonito relato con aroma de Café, ese que tanto me encanta y disfruto por las mañana.

Muchas gracias por brindarme una lectura sana y buena como esta.

Un saludo cordial.

Nelson

domingo, noviembre 13, 2005 7:57:00 p. m.  
Blogger questiongirl said...

Y es por ello que continuo bebiendo café...y no, aun no se de mi destino.

¡saludos!

--YaZ--

lunes, noviembre 14, 2005 8:33:00 a. m.  
Blogger aprendiz de maga said...

muy buen cuento, Silma, te aplicas!!! (sabes de la complejidad de las relaciones humanas)

lunes, noviembre 14, 2005 1:12:00 p. m.  
Blogger Cloé Sole said...

caramba.. casi me muero del impacto de bala..

lunes, noviembre 14, 2005 9:52:00 p. m.  
Blogger Antonio Araiza Aullido said...

Los enemigos mas cerca o mas lejos?.. esa seria la cuestion, aunque aun tengo la cafetera en casa.

saludos gracias por la visita.

la historia me agrado me hizo emocionarme y eso cumple el objetivo de leer.

lunes, noviembre 14, 2005 10:13:00 p. m.  
Blogger Tramontana said...

Me gusta el que a Ella le moleste que tome café la intrusa. Interesante.

martes, noviembre 15, 2005 12:42:00 a. m.  
Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Gracias por sus comentarios.
Este relato lo escribí hace algún tiempo, era un ejercicio en la cátedra de “Redacción y estilo” llevada por mi Rosemary en la Universidad, La Católica.
Ella nos dio un párrafo y luego teníamos que desarrollar una idea. La primera que se nos ocurriera. Algo así como el test proyectivo de Rorschach, que volvía locos a mis amigos estudiantes de Psicología por aquella época.
Otra condición era redactarlo en 45 minutos y este es el resultado.

El post “Un poco más de las cinco y treinta…” es otra cosa, es fresquito y espero sus visitas.

Todo lo mejor para Ustedes.

martes, noviembre 15, 2005 11:37:00 a. m.  
Blogger protheus said...

Sinceramente, el relato me parece sobresaliente, y lo reconocería como tuyo aunque otra persona me jurase lo escribió él y no tú.
Disculpa me atreva a hacer una crítica de amigo y lector: encuentro ciertos aspectos superfluos en la narración que pretenden darle distinción o aires de sapiencia al relato; por ejemplo, lo de la taza "Yuam". Creo que distrae en el momento de mayor tensión emotiva; igual lo de la alfombra "beige".
Saludos.

martes, noviembre 15, 2005 3:37:00 p. m.  
Blogger Dark Rusa said...

Se sintió vacía, como si en realidad le hubieran quitado parte de sí y estaba en lo cierto.

Y UD LO ESCRIBIO.....

mas vacia que termo de uruguayo a las 8 de la noche....

ta la próxima..

miércoles, noviembre 16, 2005 11:14:00 p. m.  
Blogger aprendiz de maga said...

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jueves, noviembre 17, 2005 1:52:00 a. m.  
Blogger aprendiz de maga said...

el amor, los celos, las contradicciones humanas, eso está en tu cuento

jueves, noviembre 17, 2005 1:54:00 a. m.  

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