martes, julio 21, 2009

1979-2009



_Tienes que escribir algo, tu blog ya da pena. Me dijo Patricia hace unos meses.

_No sé de qué escribir..., bueno, la verdad que temas tengo, pero no me decido por cual y no tengo tiempo.

_Qué no tienes tiempo? Por lo menos deberías dejar esa rara mezcla entre el Stieg Larsson, el Roberto Saviano, el Boris Izaguirre y el Mishima. Leer todo eso al mismo tiempo es de locos. Cuántas veces lo has leído al Larsson en lo que va de año? Se te va a desecar el cerebro..., y escribe algo, por lo menos.

Por un momento pensé en que tenía razón, llevo varios meses que no suelto la obra de Larsson, sus tres novelas la devoré en horas. Ya releí sus dos primeras y ya voy por la relectura de la tercera. Eso sin contar los otros autores y el aeropuerto...


Comencemos.


Ya vamos por más de la mitad del año 2009. Todos años, qué profundo soy, nos regala, entre sus páginas, multitud de posibilidades. Un manojo de hojas blancas para escribir en ellas lo que se nos antoje. Nos da la oportunidad de, y hasta, arrancarlas para lanzarlas a la basura, con la frase en nuestra mente del “Si te he visto…, ni el recuerdo!”


Al mismo tiempo, cada día, de todos los años, llegan con la impronta de los días vividos. Fechas memorables, fechas olvidables, fechas esperables, fechas disculpables, fechas adquiridas o/y al mismo tiempo impuestas.


El 2009, se me ha hecho interesante. Un montón de posibles cosas escritas se me han ido entre sus horas, sin poder escribir ni una coma. Debería escribir, por ejemplo, sobre los 200 años del nacimiento de Charles Robert Darwin y de los 150 de su “El origen de las especies” no debo esperar más…, pues creo que no pueda llegar a escribir algo cuando se cumplan los 250. La vida es perfecta y no creo que yo los vea. No soy un genio al escribir que el mundo cambio radicalmente desde que el, Freud y Carlitos, el Marx, hicieron lo que hicieron.


También, y viviendo en Ginebra es completamente imperdonable, debería escribir “alguito” sobre Juan Calvino. Se cumplen 500 años de su nacimiento y de todo lo que vino después de él. Se me ocurre, como tomado al vuelo, hacen un toque técnico en la obra de Max Weber -La ética protestante y el espíritu de capitalismo- y el resultado sería, en el colmo de la petulancia, un análisis maravilloso y soberbio de la crisis mundial que sufrimos actualmente.


Unas cuantas gotas de lo americano no vendría mal en todo esto, teniendo en cuenta que la sociedad americana es una mezcla entre el darwinismo social y la iglesia calvinista. A la selección natural le sumamos lo del éxito o el fracaso viene predestinado nos da, como resultado, el “Capitalismo Salvaje” en su estado puro. En “Los Estados Juntos”, y él que esté libre de pecado, el calvinismo -puritanismo para ser más duro y seco- junto con el darwinismo es la propia justificación, se me ocurre, de las leyes de mercado.


Unir las cosas de Darwin con las de Calvino para terminar, con un sonoro autobombo, y sacarles la lengua a mis amigos los economistas. Sería un maravilloso escrito…, la verdad?


Pero no, el 2009 se presenta redondito en cuestión de temas por escribir. Los cincuenta años de la “Revolución Cubana” y mis fotografías “in situ”, los 200 del nacimiento del fabuloso mundo de Edgar Allan Poe, los 200 años de la muerte de Händel, los 200 del nacimiento del sonido de Mendelssohn, los 100 años de la ida de Albéniz, los 150 años de esa maravillosa institución llamada “La Cruz Roja”. Los 30 años de la ida del Reza Pahlevi -y todo lo que ello ha implicado en el mundo petrolero-. Los mismos 30 años la coronación, sin corona, de la Thatcher. Los 30 años, sí, ya van 30 años, de la coronación -con corona- de Maritza Sayalero como la primera Miss Universo venezolana. Los otros 30 de la llegada al poder del Frente Sandinista…, los 40 años de la pisadita de Armstrong sobre la luna…


En fin, temas como para todos los gustos…


Hoy se cumplen 30 años en que un grupo de niños se disfrazaron para tomar un diploma. Un diploma que coronaba el esfuerzo de cinco años de estudios. 30 años de semillas de volaron al viento y ahora son un ramillete de gloriosas panzas, de profesionales, de orgullosas calvas, colecciones de divorcios, matrimonios, de señores honestos, algunos corruptos -en el buen y mal sentido del concepto-, de primorosos padres, de señores con hijos y hasta con nietos.


30 años de recuerdos varios, en rebajas y al por mayor. 30 años de historias sabidas, de secretos compartidos. 30 años sin el “Alegre la mañana que nos habla de ti…”, 30 años de juegos de football, 30 años de dejar las rodillas en el asfalto jugando beisball, 30 años subiendo y bajando aquellas escaleras, 30 años de verdes columnas.


30 años de tardes de lluvias, de tórridos calores, de misas interminables…


Son 30 años de extraños caminos, de encrucijadas, de largos sueños, de algunas pesadillas, de risas, de lágrimas. Si bien es cierto algunos no nos hemos visto más, algunos somos paginas olvidadas, algunos somos imágenes en blanco y negro, de fotos que pierden el color y se ponen difusas.


30 años de niños sentados en las gradas mirando al horizonte, con los ojos como platos soperos, soñado futuribles, 30 años...


Brindo por Ustedes, pues yo también fui parte de esos niños que se sentaban en aquellas gradas.



Invitación Don Bosco 1979


Don Bosco 1979


Por todo y por nada, por nada y por todo, muchas gracias.


Todo lo mejor para Ustedes.


NOTA: El padrino de graduación en su cursi discurso, todos los discursos en una graduación son cursis, en su última frase, aludiendo a los 10 años de la misión Apolo, dijo: "No me defrauden..."

Y yo, con la perspectiva que dan los años, le respondo. Lo importante es no defraudarnos a nosotros mismos.