sábado, agosto 26, 2006



“La música tiene ciertas normas. La primera de todas es la perfecta musicalidad. A partir de ahí, uno ya puede actuar. Sólo existe un lenguaje para la música, lo mismo que en el amor. Se ama, se respeta y se honra. Nunca se debe mentir ni traicionar. Naturalmente hay que tener lealtad y gratitud también, pero sin exagerar. Con dignidad. Hágase lo que se haga, siempre con dignidad. Hay una sola forma que sirve para todo.
Cuando se es músico, uno debe conocer la música. No es que se haga nada especial: ‘tengo las notas adelante, están escritas en una página, cómo puedo dejar de interpretarlas?’
Si no se puede, es que algo anda mal. ¿Qué tiene entonces de extraordinario lo que hago? Todos los que hacen algo tienen el deber de perfeccionarlo”


Maria Callas.
1969



El año pasado fue uno de los peores de mi vida, de repente la brújula se volvió loca, todo giraba a velocidad vertiginosa, el horizonte se hizo papilla y yo en medio de un torbellino. Todo se convirtió en un sin sentido, sin un motivo y lo que era, sencillamente, ya no lo era. Lo siento por mis amigos cercanos…, casi los vuelvo más locos de lo que yo estaba.

Lo cierto era que todo me daba igual, quizás la cacareada crisis de los cuarenta, los días se unían a los otros con igual rutina. El sol salía y se ocultaba pues no tenía otra alternativa. Me dío por leer a Albert Camus, Lord Byron, Bernard Shaw, Oscar Wilde, Walt Whitman, Arthur Miller, Samuel Beckett, Jorge Amado, junto con libros de autoayuda…, a veces se cae bajo, muy bajo.

Emprendí un curso de francés y, a parte de los pronombres personales y alguno que otro verbo, lo perdí. “Piensa en ti, piensa en ti” escuchaba como un eco lejano.., ese era el problema, sólo pensaba en mí, viéndome el ombligo y sin hacer nada…, por mí.

Y allí estaba, me pleno huracán, sin horizonte, sin brújula, ni velas, ni remeros, ni cartas de navegación en mares ignotos y yo sin ganas, ni ánimo, de ir ninguna parte. Depresión de la severa y dura. Un grave problema zodiacal, visto con humor, la mejor medicina -lo siento Hipócrates de Cos-…, y ya saben los Tauro no soportamos los cambios, es evidente. Aunque, amigos, el “atributo” de terco soy terco en reconocerlo o/y aceptarlo.

Aprendí a reírme de mí mismo otra vez, cosa difícil cuando no se tiene motivos, ni para hacerlo. Bueno, reírme de mí mismo es mucho decir…, comencé a burlarme de mí mismo. Se me olvidó cantar, escuchar mi amada música académica, boté mis pinceles y colores o, en el mejor de los casos, los regalé. De bailar, ni hablar.

Me sequé cocinándome en mi propio jugo, todo bilis y lágrimas. Total, si Noe pudo sobrevivir EL DILUVIO…, no veía él por qué yo no. Me quedé jugando al peor juego jamás inventado. Jugaba, las 24 horas, al pobrecito yo. Horror de horrores. Todo autocompasión y asco de mí mismo.

En una palabra, todo era tan patético. Tanto era que hasta las plantas de mi casa -pobre de ellas- explotaron y se hicieron un haraquiri colectivo.

Así era el panorama a mitad del año pasado.

De repente, recibo un extraño e-mail, un amigo me invitaba a ingresar a un mundo al cual no conocía. El mundo de los blogs. Según él yo tenía cosas que decir, cosas que contar. Existen ilusos en el mundo.

El remitente de ese e-mail no suele escribirme mucho, pero cuando lo hace, siempre tiene esa rara cualidad de hacerlo justo cuando estoy en medio de una tormenta o en el limbo. Y él, sin saber ni jota del mismo.

Lo cierto que duré casi un mes meditando si valía la pena o no aventurarme a ese mundo. Tanto pesaba la ley del mínimo esfuerzo. Viendo lo visto y analizado lo poco analizable, total “me subí de un salto en el primer tren, ¡hay que ver! En todo he sido aprendiz…”, como dice la canción, y me lance sin paracaídas. Total, no tenía mucho que perder.

Pero gané, amigos míos gané.

Y ven, hoy cumplo un año por aquí. Si aviso he entrado en la vida de muchos de ustedes, y sin saberlo ustedes me han enseñado algunas partes de mí que yo ignoraba que existían. Volví a verme sin tanto horror, volví a reencontrarme con mis letras, con mis verbos, con mis ideas, encontré el camino, la senda perdida.

Redescubrí mi mundo interno. Aquí estoy, un año después, manteniendo y cumpliendo, a raja tabla, los mismos intereses que escribir en la planilla de mi blog. El ser humano. Entenderlo, comprenderlo, estudiarlo, explicarlo, tolerarlo, vivirlo, amarlo. Y, sobre todo, vivir plenamente.

Ahora me veo en el espejo y me sorprendo, estreno mirada limpia y sin proponérmelo las cosas vuelven a su sitio. Después de tanto absurdo. Ahora sonrío y mi sonrisa es mía, es propia, limpia y hasta bonita.

Una vez les mencioné sobre el cuento “Viaje a la semilla” de Julio Cortázar…, tengo mi propia versión y no es metáfora.

Por éstas páginas he tenido la dicha en conocer ‘virtualmente’ a gente maravillosa, gente que me abre su corazón, gente que va al baño y tiene sus buenos y malos días. Gente que, aunque en su condición de virtual, suda, se le rompe las medias, se golpea la uña del dedo gordo del pie y bosteza. Gente que pierde el autobús, camina bajo la lluvia, llora en los finales de las películas. Gente que se le rompen las ilusiones manteniendo la sonrisa y la esperanza de un día mejor. Gente que llena de energía a la vida, gente que sabe lo que es pasar hambre de ojos y caricias pero sigue adelante obsequiando miradas y ternura. Algunas me ha regalado escuchar sus voces, Yadi y Diego “El otro” me han soportado en vivo y directo -los pobres, eso si es tener valor-.

Y cuando menos lo esperaba, me dan un Mr. Intelectual en el Mister Bloguero, toda una responsabilidad, verdad “Ña Bárbara de todas las palabras”.

A todos ustedes, muchas gracias por enseñarme, por recordarme que todo es posible, que la vida es amplia y está allí para vivirse.


Yo, Mr. Intelectual




Sobre la seducción.

A veces la seducción puede ser un arma de doble filo. Nosotros, los hombres, somos completamente torpes en ese divino embrujo que suele ser la seducción. En una mujer eso es natural, sólo hay que verla, con sus pies descalzos, sus cabellos al aire, sin casi decir nada y morimos.

Pero no somos tontos, hemos fabricado, descubriendo realmente, algunas armas para poder seducir, para soñar soñando y poder llegar a medio dominar ese atributo, genuinamente femenino.

Para existir, la seducción, se deben contar con algunos atributos. Los ojos y la mirada, la voz, los matices de la misma y lo que dice. Y por último, las manos.

Los ojos. Desde hace siglos, y los poetas lo han dicho miles de años antes, los ojos y la mirada abren un puente entre dos personas. Una mirada es capaz de derrumbar murallas, de construir caminos. Eso sin nombrar el poder que tiene unos ojos que miran profundo, que te desnudan sin mediar palabras. Ese susurro de brillos, un dejo de luna, un sin vivir, que nos roba el aliento, cuando nos enamoramos de un par de ojos y de “esa” mirada.

La voz, él saber manejar con cierta maestría esa voz. No es sólo tener una buena dicción, manejar los matices, los tonos, jugar a las entonaciones, a los tempos. Es algo más. Agustín Lara no tenía una voz prodigiosa y hasta terriblemente feo era, su cicatriz en la cara ciertamente no le favorecía. Más sin embargo, lo que decía, él cómo lograba llegar a “ese” corazón..., ese era su don. Por algo, María, su María Bonita, llegó a su mundo y estrenó nuevos horizontes. Eso se logra diciendo cosas simples, casi tontas y hasta cursis, pero sabiéndolas decir y, aquí el detalle, sintiéndolas…, ese es el truco.

La voz, en compañía de una guitarra, a la luz de una luna…, cuántos sueños por realizar se hicieron realidad. Esas serenatas que nuestras abuelas recuerdan con brillitos en los ojos y un dulce suspiro que no dice nada, pero dice todo.

Las manos…, las manos pueden mirar y hablar cuando los ojos o la voz no pueden. Una caricia, tocar lentamente con las yemas de los dedos otros dedos. Dibujar por una espalda más allá de la ternura, maquillando de luz y sombras los contornos de un rostro. Tan sólo esperando una sonrisa como respuesta.

El problema, amigos míos, radica en poder manejar todos esos atributos, sin que se vea forzados, estudiados y poco naturales. Ese también es nuestro problema como Hombres. Algunos somos terriblemente torpes, esa es la verdad. Y lo peor de todo, Ustedes lo saben.

Los ojos y la mirada, la voz, los matices de la misma y lo que dice…, y las manos.

Yo…, éste absurdo Hechicero, no tiene ningunos de esos dones. Soy torpe en eso de la seducción…, y por ello me valgo de la palabra escrita. Dejo que ojos me lean, que otra voz vistan mis palabras de hermosos ropajes y dejo -iluso yo- que mis manos construyan mundos al exponer mis ideas.

Ustedes me regalan la inmensa alegría al leerme. No tengo palabras para agradecerles. Esa es mi verdad.

Yo…, éste tonto Hechicero, algo antiguo, les invita a pasar por mi mundo.

Heme aquí…, torpe y terriblemente cursi en ésta noche. Amigos…, podrá, éste Antiguo Hechicero, seducirles, alguna vez, con sus palabras? Pues, sinceramente, es lo único que tengo.

Todo lo mejor para Ustedes, siempre.


Silmariat





Hoy me gustaría terminar este largo post con uno de los más hermosos finales de novela alguna. Italo Calvino lo escribió en su “El barón rampante”..., me tomo la libertad en robárselo.

“…era un bordado hecho sobre la nada que se asemeja a este hilo de tinta tal como lo he dejado correr por páginas y páginas, atestado de tachaduras, de remisiones, de borrones nerviosos, de manchas, de lagunas, que a ratos se desgrana en gruesas uvas claras, a ratos se espesa en signos minúsculos como semillas puntiformes, oras se retuerce sobre sí mismo, ora se bifurca, ora enlaza grumos de frases con contornos de hojas o de nubes, y luego se atasca, y luego vuelve a enroscarse, y corre y corre y devana y envuelve un último racimo insensato de palabras, ideas, sueños, y se acaba.”


PS: Amigos, hoy no puedo olvidar, entre tantos, a tres personas extremadamente valiosas para mí. A “Mi Amada Emperatriz China” que conoce, como nadie, la verdadera verdad de todas mis verdades y la cara oscura de todas mis mentiras. A Ebe, “Mi Niña Pétalo de Rosa”, la que siempre ha estado allí desde el principio. A Protheus responsable de aquel e-mail y por regalarme un mundo a explorar. Capítulo a parte merece mi “Ave Migratoria”, me ha soportado durante 16 años, en esto de vivir en pareja, y no ha terminado en el manicomio -aún-.


Nota muy importante: La foto es obra de Yadi, ella tiene un talento increíble en eso de arreglar las fotos y el diseño gráfico. Hizo lo que pudo con el original. Ella es buena pero definitivamente no hace milagros.

miércoles, agosto 23, 2006


A los que me leer.

Dentro de poco volveré a escribir, comentar y, sobre todo, visitar sus mavillosos blogs. Por los momentos estoy en dique seco.

...pero hoy las musas han pasao de mi, andarán de vacaciones.

Como el verso de la canción, “No hago otra cosa que pensar en ti”, de Joaquín Sabina divinamente interpretada por Joan Manuel.

Todo lo mejor para Ustedes, siempre.


viernes, agosto 11, 2006

Ella 1

Balada para la dulce Sally.



Ella entró y lo miró ligeramente, con desdén, como por compromiso, con aquella mirada intimidante luego de cerrar la puerta con su espalda, quedándose allí unos instantes, estática, frágil, jadeante, hermosa...
Allí estaba, con sus plumas gastadas sobre la cabeza, su pesado maquillaje y esa absurda copia de mujer adinerada con sus joyas de vidrio pintado. Todo esto en pleno años treinta en un Berlín que deja caer su hermoso y antiguo esplendor pedazo a pedazo.
Lo miró, primero subiendo lentamente sus pupilas, luego de pestañar, para levantar su mentón ladeándolo para así matizar su rostro y sonreír. Todo manteniendo un cigarrillo en su mano derecha y sus brazos cruzados.
Él la miraba, guardo silencio y la siguió mirando directamente a los ojos de bambi asustado, entre otras cosas le llamo la atención ese mechón, rebelde, jugando constantemente a ser equilibrista justo en la mitad de su frente.
Le maravillaba su piel, esa piel de alabastro con textura a medio camino entre melocotón y el terciopelo. Aprendió a conocer su piel centímetro a centímetro y en sus diferentes contornos, pliegues y matices.
Ella sonrió bajando la mirada, separándose pesadamente de la puerta, camino en busca del cenicero más cercano, estrellando lo poco que quedaba de su cigarrillo. Él la miraba, guardando silencio.
Comenzó a desnudarse, volaron zapatos, se sentó pesadamente, con las piernas abiertas en algo que parecía ser una silla, bostezó para luego encender su enésimo del día.
Él callaba.
Sobre la mesa un arsenal de colores en polvo, lápices, motas, perfumes baratos, un ramillete de flores secas, un corcho de una cena olvidada, un liguero inservible, un cenicero colmado de colillas, algodones y papel toilette. Todo en perfecto desorden.
Ella volvió a dibujar, matizar, definir, retocar, jugó un poco con su rostro y con el humo gris del cigarrillo, mientras que Él sólo tenía ojos para ese par de pezones al aire que desafiaban, se perdió en el rosado y en los lunares, suspiró aspirando el dulzón aroma de aquellos pliegues renunciando a la Gloria sólo por besarlos.
Se contuvo.
Ella tomó un labial rojo, casi sangre, lo tomó llevándoselo a sus labios, golosa e hiriendo su carne con placer, con cara de éxtasis. Un lápiz labial que por un instante tuvo reñida competencia con el cigarrillo.
Allí estaba, con sus ojos inmensos, dramáticos, negros y mirada de Pola Negri; allí estaba, con sus labios menudos, seductores, rojos y mezquinos; allí estaba, lo único real en su mundo de luces, candilejas, plumas polvorientas, fluidos alcohólicos y su lentejuela que como un lunar pecaminoso colgaba de su mejilla derecha.
Tenía cinco minutos, o sea, toda la eternidad y un poco más para vestirse: “Oh dilema!!!”
Él ya conocía la rutina y por ello sabía que como toda mujer volvería a ponerse el primer vestido, luego de ponerse todos los demás, dejándolos ordenadamente desparramados por la vieja alfombra y la habitación, zapatos incluidos.
Y así fue
Tocaron a la puerta
__Sí..., ya estoy lista.- Contestó.
Nadie respondió.
Se disponía a salir, se acercó a Él, bella, radiante, realmente bella en sus millones de estrellas en cada una de sus melancólicas pupilas, en el ligero temblor de sus labios al regalarle una sonrisa, tal vez para darse ánimos, aquellos que se quedaron, que se fueron en los vagones de la Estación Central en plena tarde fría de septiembre.
Y se fue.
Se fue llevándose los pedacitos de color de su alrededor, dejándole casi a oscuras, dejándole ese raro sabor de su imagen en su mente, iluminando un poco la habitación con su aureola, se fue dejando su aroma de violetas tiernas, un trago de ginebra a medio llenar y la habitación a oscuras.
Él, Él no se quejó, siguió viendo su mundo al revés y ser parte de “Alicia en el país de las maravillas”. Para qué quejarse. Él sabía muy bien que regresaría, cansada, sudorosa, para volver a ser parte de Él quitándose sus largas pestañas curvilíneas y el maquillaje.
Afuera se escuchaba el bullicio de siempre, rumor y el pesado humo acompañado al vino, allí estaba ella escondida entre bastidores, nerviosa, buscando a alguien con un cigarrillo y esperando los primeros acordes de aquellas gordas de viejas vestiduras cubiertas de luces.
Luego los aplausos y de pronto su voz, jugando a la felicidad, a la esperanza, a los sueños, siendo víctima de miradas, fantasías y deseos, Ella viviendo su momento, siendo marioneta de la vida...
Ella con su vestido morado y sus uñas azules, Ella diciendo verdades entre las variaciones de siete noches, con sus tonos y arpegios.
Él la esperaría en el camerino entre su borde de estrellas, Ella llegará para quitarse el maquillaje, el vestuario, Él la mirará reflejándole su cuerpo y su rostro, fingiéndose ausente como siempre, como siempre tiene que ser el papel de un espejo en un camerino de cualquier teatro, de cualquier cuidad.

“Start by admitting from cradle to tomb,
There isn’t that long a stay.
Life is a Cabaret, old chum
It’s only a Cabaret old chum
...And I love a Cabaret”

Se escuchaba, entre las mesas, la voz desgranada con toda el alma de Sally.
...Aplausos.
Aplausos.
Aplausos....

Caracas 07 de diciembre 1991


NOTA: Sé que les estoy haciendo trampa. Estoy colocando unos de mis primeros post…, disculpen pero aun mi problema informático existe. El calor hizo papilla mis discos duros, parte del encanto veraniego de por estos lados. Adiós fotos, archivos musicales -mi particular banda sonora-y de los otros, películas, artículos y un largo etcétera. Sólo me queda sonreír y seguir, no me queda otra alternativa.
Yadi…, te amo, deberías colocar un centro, te volverías millonaria leyendo las cartas, las hojitas del té y el destino.



viernes, agosto 04, 2006

Cerrado por algunos días.

Razones: Mi ordenador -computadora-, se ha puesto cómico. No me deja abrir ningún archivo. Es decir, ni música, ni fotos, ni nada de nada…, el vudu de la Doña es infalible, me ha sacado de circulación.

Si antes NO lo boto por la ventana, -a ella no, soy un caballero-, prometo escribir pronto.

Post que les debo: El de Cecilia, el de mí entrevista con Julio Bocca en Barcelona España -nos vemos el fin de semana-, lo que pienso de "ña" y sus cuaimas y un elevado etcétera.

Disculpen y rueguen para evitar ver volar un ordenador, computadora, por la ventana.



Todo lo mejor para Ustedes, incluso para Ella.



Nota: Estoy escribiendo en un “notebook” sin acentos, no saben lo difícil que es hacerlo.